Huapalcalco: las pinturas que podrían revelar secretos del inframundo

Al norte de Tulancingo, entre abrigos de piedra, antiguas pinturas, estructuras prehispánicas y relatos transmitidos de generación en generación, Huapalcalco resguarda una historia que abarca miles de años.
Para algunos especialistas, representa una de las claves para entender el surgimiento de las primeras sociedades complejas del centro de México; para otros, es un espacio donde aún sobreviven antiguas concepciones sobre el inframundo, la muerte y la transformación.
En recientes meses, luego de que empezaron trabajos de rescate y difusión del sitio, Huapalcalco volvió a colocarse en el centro de la discusión científica y cultural.
Las investigaciones actuales buscan responder preguntas que han acompañado al sitio durante décadas: ¿qué papel desempeñó en el origen de la cultura tolteca?, ¿qué significan las pinturas rupestres?, ¿fue un punto estratégico para las rutas comerciales de Mesoamérica?, ¿por qué sus cuevas continúan siendo consideradas espacios sagrados?
Huapalcalco es reconocido como el principal sitio arqueológico del Valle de Tulancingo y uno de los más importantes de Hidalgo. Su relevancia radica en que concentra evidencias de ocupación humana que abarcan desde la prehistoria hasta el Posclásico, lo que permite reconstruir miles de años de historia en un mismo territorio.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha señalado que se trata del asentamiento más antiguo documentado en el estado, debido a la presencia de herramientas líticas y manifestaciones rupestres fechadas alrededor del 7000 a. C., aunque algunas investigaciones y tradiciones locales han propuesto antigüedades aún mayores para ciertos vestigios.
Las excavaciones han permitido identificar al menos cinco etapas de ocupación. Existen evidencias de grupos tempranos dedicados a la caza y recolección; posteriormente surgieron asentamientos relacionados con Teotihuacán, desarrollos importantes durante el Epiclásico, entre los años 650 y 900 d. C., y ocupaciones posteriores vinculadas con las tradiciones toltecas y pueblos del Posclásico.
Durante su época de mayor esplendor, Huapalcalco fue un centro regional estratégico. Su cercanía con los yacimientos de obsidiana de El Pizarrín y su ubicación entre la Cuenca de México, la Huasteca y las regiones del Golfo lo convirtieron en un punto de intercambio comercial y cultural.
La arqueóloga alemana Florencia Müller, una de las investigadoras más importantes del sitio durante el siglo XX, planteó que el Valle de Tulancingo funcionó como un nodo de comunicación donde convergían diversas rutas mesoamericanas. Según sus estudios, desde esta región partían caminos hacia Teotihuacán, El Tajín, la Huasteca y Tula, lo que convierte a Huapalcalco en una pieza fundamental para comprender las relaciones entre distintas culturas.

La casa de Quetzalcóatl y el origen tolteca
Huapalcalco también está ligado a antiguas tradiciones que relacionan al sitio con Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, personaje histórico y mítico asociado con los toltecas.
Diversas investigaciones han sugerido que el Valle de Tulancingo pudo desempeñar un papel importante en la formación de las tradiciones toltecas antes del auge de Tula.
Esta línea de estudio fue precisamente el tema de la conferencia inaugural de “Ecos del Tiempo”, titulada Huapalcalco: La forja del sacerdote y el origen de la leyenda tolteca, impartida por el arqueólogo Luis Manuel Gamboa Cabezas.
La hipótesis no es menor: si Huapalcalco participó en los procesos que dieron origen a la tradición tolteca, el sitio no sería únicamente un antecedente de Tula, sino una pieza esencial para comprender la evolución política, religiosa y cultural del centro de México.
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Una de las líneas de investigación más recientes…
El arqueólogo Alfonso Torres Rodríguez ha propuesto que las pinturas no deben interpretarse como figuras aisladas, sino como conjuntos narrativos. Bajo esta perspectiva, algunos paneles podrían representar una de las ideas más importantes de la cosmovisión mesoamericana: el descenso al inframundo y el encuentro con el Señor de la Muerte.
“Cuando encontramos esto dijimos que eran escenas de visitas al Señor del Inframundo, porque un par de personajes se acercan armados (…) a visitar. Una visita bastante bélica. Si yo voy a visitar al señor del inframundo es porque me voy a dar de porras con él y el resultado de esto es la muerte”.
Las escenas muestran personajes armados acompañados por cánidos, posiblemente coyotes o zorros, además de figuras dobles o gemelos. Estos elementos han llevado a los investigadores a relacionar las pinturas con antiguos relatos mesoamericanos sobre el Mictlán.
“El inframundo es el lugar de la transformación, porque mueres y te transformas”, señaló Torres Rodríguez.
La presencia recurrente de gemelos también resulta significativa. “Sabes que vas a morir, necesitas un doble para enfrentarte al señor del inframundo”, explicó el arqueólogo, quien vinculó este simbolismo con los relatos de los gemelos divinos capaces de sobrevivir al encuentro con la muerte.
Sin embargo, los especialistas insisten en que estas interpretaciones permanecen como hipótesis de investigación.
“Es importante entender que son propuestas, hipótesis”, advirtió Torres Rodríguez.
Las rocas de Huapalcalco, resume el investigador, funcionan como una biblioteca ancestral: “Son como libros que están en una biblioteca, pero sobre una piedra”.
La dimensión simbólica de Huapalcalco no se limita al pasado prehispánico. La arqueóloga Nadia Vélez Saldaña, actual encargada del sitio, ha documentado que aún hoy personas acuden a cuevas y abrigos rocosos para dejar ofrendas o realizar peticiones, prácticas que conservan la antigua asociación entre estos espacios y el inframundo.
A ello se suman relatos populares sobre luces o “bolas de fuego” observadas durante noches de luna llena, así como la persistencia de una de las leyendas más conocidas de Tulancingo: la Ciudad Encantada o Ciudad Enterrada de Huapalcalco.
Según la tradición, una antigua urbe permanece oculta bajo tierra como consecuencia de un castigo divino. La cronista municipal Lorenia Lira interpreta esta narración como una expresión de la memoria colectiva y de la valoración de las culturas originarias.
“Las leyendas son como sueños colectivos que si uno las estudia puede interpretar cuáles son los miedos más profundos de las personas o de la sociedad”.
En el relato, cada 24 de junio se abriría un puente sobrenatural entre los cerros y únicamente una persona de alma pura podría liberar a la ciudad escondida. Más allá de su carácter mítico, la historia revela la importancia simbólica que Huapalcalco conserva para los habitantes de la región.
Declaratoria de Huapalcalco
La importancia de Huapalcalco fue reconocida oficialmente el 5 de junio de 2023, cuando el Gobierno de México emitió el decreto que lo declaró Zona de Monumentos Arqueológicos, otorgando protección legal a más de 20 hectáreas.
No obstante, los especialistas advierten que los desafíos continúan. El crecimiento urbano, la pérdida de contextos arqueológicos y la necesidad de mayor infraestructura para investigación y difusión son algunos de los principales retos.
Entre las propuestas destacan la instalación de señalética, iluminación, la creación de un museo de sitio y el fortalecimiento de programas permanentes de investigación y divulgación.
Mientras tanto, las investigaciones continúan intentando responder algunas de las preguntas que Huapalcalco lleva siglos guardando:
¿Qué cuentan realmente sus pinturas? ¿Qué papel tuvo en el surgimiento de la tradición tolteca? ¿Y qué significaban para sus antiguos habitantes las cuevas y el inframundo?
Por ahora, las respuestas siguen escondidas entre las piedras.
OCTAVIO JAIMES

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