¿Realmente la necesitamos? así nació la fiebre por la proteína
Proteína por todas partes: la moda que está poniendo al suero de leche bajo presión.

La proteína está en todas partes. En el yogur, el agua, las barras, los cereales y, por supuesto, en los botes de suplemento.
Lo que hace unos años era territorio casi exclusivo de atletas ahora se convirtió en una palabra que vende.
Pero hay una diferencia entre una fiebre por consumir proteína y una verdadera escasez mundial. Y, por ahora, lo que existe es principalmente lo primero.
El fenómeno tiene mucho de moda y de marketing
Las marcas han convertido la palabra “proteína” en una especie de sello de producto saludable, mientras la demanda de suplementos, especialmente los elaborados con suero de leche, crece a gran velocidad.
Eso ha presionado ciertos inventarios y precios, pero no significa que al mundo le esté faltando proteína para alimentarse.
A la tendencia se suma otro fenómeno: el auge de los medicamentos para perder peso. Con más personas interesadas en conservar músculo mientras reducen su peso, la proteína ganó todavía más protagonismo.

El resultado es una industria corriendo para responder a una demanda que parece estar creciendo más rápido que nunca.
Pero quizá la pregunta más importante no sea cuánto producto con proteína podemos comprar, sino cuánta necesitamos realmente.
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Para la mayoría de las personas sanas, una alimentación cotidiana con alimentos como huevo, frijoles, lácteos, pescado o carne puede aportar buena parte de lo necesario.
La proteína no es el enemigo, ni necesita convertirse en obsesión: el problema aparece cuando el marketing termina haciendo parecer indispensable lo que, para muchas personas, ya está en el plato.

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