¿México debería dejar Concacaf? En Conmebol cambiaría todo
Más competencia y mejores premios, pero también viajes interminables y rivales de otra dimensión.

¿México está listo para dejar Concacaf y meterse de lleno al futbol sudamericano? La posibilidad ha comenzado a tomar fuerza en medio de las diferencias recientes entre la FMF y la confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe.
De hecho, reportes recientes señalan que México estaría explorando un eventual cambio hacia Conmebol, aunque por ahora no existe una decisión oficial de abandonar Concacaf.
Y no sería simplemente cambiar de camiseta
México tendría que solicitar formalmente su salida, conseguir la autorización de Conmebol, contar con el aval de Concacaf y finalmente obtener la aprobación del Consejo de FIFA.
Es decir, el movimiento tendría que superar varias puertas antes de convertirse en realidad. El antecedente más conocido es Australia, que dejó Oceanía para incorporarse a Asia en 2006.

En lo deportivo, el cambio sería un auténtico salto de nivel. México pasaría de enfrentarse regularmente con selecciones como Estados Unidos, Canadá, Costa Rica o Jamaica a competir contra Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y Chile.
Eso significaría partidos mucho más exigentes y una prueba constante para la Selección, pero también una oportunidad para elevar su nivel competitivo y dejar atrás buena parte de la comodidad que históricamente ha tenido en Concacaf.
El atractivo también está en los clubes
Regresar a la órbita de Conmebol podría abrir nuevamente la puerta a Libertadores y Sudamericana, torneos que los equipos mexicanos dejaron de disputar en 2016.
Y aquí aparece un incentivo poderoso: en 2026, el campeón de la Libertadores recibe 25 millones de dólares, mientras que el ganador de la Sudamericana obtiene 10 millones.

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Pero hay una letra pequeña enorme: los viajes serían una auténtica pesadilla logística. Un partido en Colombia o Ecuador implicaría alrededor de cuatro horas y media de vuelo desde Ciudad de México; viajar a Chile, Argentina o Brasil puede superar las ocho o nueve horas.
Para los clubes mexicanos, eso significa más desgaste, mayores costos, recuperación más complicada y calendarios todavía más pesados.
Y luego está el Mundial
México no necesariamente estaría poniendo en riesgo su clasificación si el cambio ocurre bajo un escenario de cupos similar al actual, pero sí abandonaría una zona donde tiene mayores posibilidades de dominar.
El verdadero dilema sería elegir entre la comodidad y los ingresos de Concacaf o asumir el desafío sudamericano para competir semana tras semana contra la élite continental.
Si algún día México da el salto, no sería solo un cambio de confederación: sería una transformación completa del futbol mexicano.

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