De Zempoala para el mundo: sombreros que conquistan la charrería

El talento de Hidalgo ha encontrado un lugar en la charrería nacional y en el mundo del espectáculo gracias al trabajo de Alejandro Díaz, originario de Zempoala, propietario y fundador de “Sombreros Don Javier”, una empresa establecida en la comunidad de San Mateo Tlajomulco que se especializa en la fabricación de sombreros charros elaborados con pelo de conejo.

La historia del emprendimiento comenzó durante la pandemia. Alejandro Díaz, quien anteriormente se desempeñaba como jinete de toro, buscó una forma de mantener sus propios sombreros en óptimas condiciones. Con el paso del tiempo, sus compañeros comenzaron a confiarle los suyos para limpiarlos, lo que le permitió aprender cada aspecto del mantenimiento.

Más adelante incursionó como revendedor; sin embargo, diversas malas experiencias lo llevaron a tomar la decisión de fabricar sus propios sombreros y crear una marca con identidad propia. Actualmente, la empresa genera empleo para hasta 80 personas durante las temporadas de mayor demanda y produce entre 40 y 60 sombreros cada mes.

Los precios de sus piezas oscilan desde 14 mil pesos y pueden alcanzar hasta los 200 mil pesos, dependiendo del material utilizado, ya sea pelo de conejo, liebre o castor.

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Sus creaciones llegan a figuras de la charrería y de la música

Alejandro Díaz explicó que una de las principales características de Sombreros Don Javier consiste en apostar por la innovación, con diseños distintos a los tradicionales y enfocados en atraer a las nuevas generaciones sin perder la esencia del sombrero charro.

Su mercado principal es el público vaquero, sus creaciones ya las portan campeones nacionales, estatales y algunos de los mejores equipos del país, además de figuras reconocidas como Juan Cervantes, Miguel Cabral y Diego Ibarra. El alcance de la marca también llegó al ámbito artístico. Entre sus clientes figura la familia Aguilar, además de otros intérpretes internacionales.

Asimismo, comentó que sus sombreros también llegan a clientes de diferentes países que, aunque no practican la charrería, adquieren estas piezas como un recuerdo representativo de México.

Finalmente, Alejandro Díaz afirmó que su mayor objetivo consiste en consolidarse como un referente del sombrero charro y lograr que sus piezas trasciendan con el paso del tiempo hasta convertirse en auténticas reliquias, al tiempo que buscan proyectar al mundo la calidad del trabajo que se realiza en Zempoala, Hidalgo.

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