Descalzos y con fe: las historias detrás de la Santa Muerte en Pachuca
Cientos de devotos recorrieron las calles de Pachuca para agradecer favores, cumplir promesas y compartir las historias que fortalecen su fe.
Caminar descalzos sobre el asfalto, cargar imágenes religiosas y recorrer las principales calles de Pachuca para agradecer lo que consideran un milagro. Así vivieron cerca de cientos de devotos de la Santa Muerte la tradicional caminata de este 2 de noviembre, que partió del Mercado Sonorita, en la colonia Nuevo Hidalgo, rumbo al centro de la ciudad.
Entre flores, incienso y figuras de distintos tamaños, los creyentes acompañaron a la también conocida como Niña Blanca o Flaquita, en una tradición que lleva más de 20 años realizándose en la capital hidalguense.
Sin embargo, detrás de cada imagen y cada promesa existen historias de personas que mantienen viva esta devoción, pese a las críticas y prejuicios que enfrentan.
Promesas, milagros y una fe que desafía prejuicios
Para Andrea Mendoza y José Llorente, participar en esta caminata es una manera de agradecer por la protección de su familia y las oportunidades laborales que aseguran haber recibido.
Desde hace dos años y medio cumplen esta tradición, aunque reconocen que sus creencias han provocado cuestionamientos entre amigos y familiares.
“Respetamos las creencias de todos; al final, en esta vida todos buscamos lo mismo y vamos para el mismo sitio”, expresaron.
Por su parte, Ariadna Trejo y Aida Villagómez, encontraron en la Catedral de la Santa Muerte un espacio donde, aseguran, nadie las juzga por sus tatuajes, su manera de vestir o su orientación sexual.
Ariadna comenzó a acercarse a esta devoción cuando atravesó una situación difícil relacionada con su primo, mientras que su compañera compartió una experiencia más delicada.
Relató que recibió un diagnóstico de carcinoma y decidió no someterse a tratamiento médico. Durante ese periodo se encomendó a la Santa Muerte y actualmente asegura encontrarse sana, según lo que dijo en entrevista para Subrayado.
Para ambas, llevar flores, cigarros o cerveza como ofrenda representa una forma de agradecer y encontrar tranquilidad.
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Una devoción que pasa de generación en generación
Por otra parte, a sus 60 años, María del Rosario Vera también nos compartió su experiencia, aunque su historia comenzó cuando tenía apenas 18, gracias a las creencias que heredó de su madre.
“Antes que nada está Dios Padre, Él es el todopoderoso”, explicó al hablar sobre su fe y al mencionar que siempre existirá un bien y un mal.
María del Rosario recordó que hace dos años su hija logró recuperarse de un cáncer, experiencia que fortaleció su devoción.
“No venimos a hacer el mal ni a maldecir a nadie; nuestra fe es para pedir por nuestros hijos, por la familia y dar gracias”, expresó.
Más de dos décadas recorriendo Pachuca
Esta caminata tiene más de 20 años de historia. De acuerdo con declaraciones de Óscar Pelcastre, conocido como El Perro o El Obispo Negro, comenzó con alrededor de diez participantes y con el tiempo logró reunir a cientos de creyentes.
En 2023 se reportaron más de 500 asistentes, mientras que en 2024 participaron aproximadamente 200.
El recorrido parte del Mercado Sonorita, donde se encuentra la Catedral de la Santa Muerte, un santuario que alberga diferentes imágenes, incluida una figura monumental de aproximadamente ocho metros de altura documentada en años anteriores.
Aunque esta celebración coincide con el Día de Muertos, ambas tradiciones tienen significados diferentes. Mientras una recuerda a los difuntos, la otra está dedicada a una figura espiritual a la que sus seguidores atribuyen protección y favores.
Así, entre promesas, historias de vida y pasos descalzos, cientos de devotos volvieron a recorrer Pachuca para expresar una fe que, aseguran, les brinda esperanza y consuelo.

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