MexiDichos: ¿Por qué decimos “chupar faros” cuando alguien muere?

De la Revolución al lenguaje cotidiano, así se volvió eterna una expresión ligada a la muerte.

Decir que la famosa frase “chupar faros” suena coloquial, incluso hasta burlón, pero su origen es mucho más oscuro de lo que imaginamos. La expresión nació en una época donde el fusilamiento era parte del paisaje cotidiano y los cigarros Faros estaban ahí, justo en el último instante de vida. No es solo una frase: es una postal cruda de la historia mexicana.


Durante la Revolución Mexicana —y, según algunos relatos, también en la Guerra Cristera— los condenados a muerte eran colocados frente al paredón. Antes del disparo final, se les concedía un último deseo. Muchos elegían fumar. El cigarro que se les ofrecía solía ser un Faro: barato, sin filtro y al alcance de cualquiera. Esa última calada quedó grabada en la memoria colectiva. Tras el disparo, la sentencia popular era directa: “ya chupó faros”.

ÉCHALE UN OJO A: ¡MexiDichos! Chafa: el misterioso origen de una palabra que usamos diario

Los Faros comenzaron a producirse alrededor de 1918 y rápidamente se volvieron parte del día a día, sobre todo entre soldados, campesinos y clases populares. Su envoltura de papel de arroz —y antes de hoja de maíz— les daba un sabor particular, casi dulce, que contrastaba brutalmente con el contexto en el que eran fumados por última vez.

Con el paso del tiempo, la frase sobrevivió al paredón y se mudó al lenguaje cotidiano. Hoy se usa para hablar de la muerte en general, sin importar causas ni circunstancias. Mientras tanto, el cigarro también cambió: ahora tiene filtro, nuevos sabores y un aire más “retro”.

Pero el peso simbólico sigue intacto. Porque detrás de cada “chupar faros” están su origen, el fusilamiento y la historia de los Faros, una marca que terminó convertida en sinónimo del último adiós.


Si quieres enterarte de más, síguenos en FacebookYouTube o bien en TikTok.

Salir de la versión móvil