
A ver, aceptémoslo: pocas palabras levantan tantas cejas, risas y chistes locales como chilango. La usamos diario, la escuchamos en TikTok, la decimos en carretera cuando vemos placas de la CDMX… pero ¿de dónde rayos salió? Spoiler: hay muchas teorías.
Para empezar, la RAE dice que chilango es un adjetivo coloquial que se refiere a algo perteneciente al “Distrito Federal”. Sí, Distrito Federal. Se quedaron atorados en 2016, pero bueno, la intención cuenta.
La Academia Mexicana de la Lengua, más aterrizada, explica que la palabra aplica tanto para los nacidos en la capital como para quienes ya le agarraron cariño y se quedaron a vivir ahí.
Aquí viene lo bueno: ¿y el origen? Ahí es donde se pone sabroso el chisme lingüístico. El poeta Gabriel Zaid aventó la teoría de que viene del maya xilaan, que significa “desgreñado”. Y sí, la idea de que a los capitalinos les dijeran así en Veracruz está curiosa, pero no imposible.
ÉCHALE UN OJO A: Operativo Perrito Peregrino 2025: que ningún lomito camine solo este diciembre
Otra versión apunta al náhuatl chilan-co, “donde están los colorados”, refiriéndose (con poco filtro) al color de piel de quienes venían de la capital.
Mientras tanto, una tesis de 1954 asegura que fue en Veracruz donde la palabra empezó a usarse para hablar de la banda capitalina, y desde ahí se conectó con raíces mayas.
¿Y qué dice la UNAM? Pues que chilango es un misterio muy chilango: sin raíz clara, sin etimología confirmada. Tampoco es gentilicio oficial; para eso está capitalino, el término correcto. Pero se sabe que la palabra ya andaba rondando desde la primera mitad del siglo XX, cuando aún no había consenso sobre cómo llamar a quienes vivían en el DF.
¿La conclusión? Aunque no sepamos de dónde viene, chilango ya vive feliz en nuestro vocabulario diario. Hoy se usa, se entiende y se abraza. Y como buen MexiDicho, tiene historia, mito y un toque de desgorre cultural.
Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.