Espejito, espejito, ¿me traes buena suerte?
tu espejo puede ser mucho más que un accesorio para revisar cómo te ves antes de salir.

Dicen que tu casa habla de ti, pero ¿sabías que un espejo en la entrada también puede “hablarle” a la energía que entra?
No es exageración, para muchas culturas este objeto va más allá de lo estético y, según el Feng Shui, su ubicación puede ser clave para atraer (o espantar) la prosperidad.
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En esta filosofía china, la puerta principal es como la boca del hogar; por ahí entra el chi, esa energía vital que luego se reparte por cada rincón.
Y aquí es donde el espejo entra en juego. Bien colocado, actúa como un amplificador, reflejando luz y multiplicando la buena vibra.
Algunos creen que incluso “duplica” la riqueza y la fortuna (nada mal para un simple adorno).
Lugar donde estratégico
Si el espejo queda justo frente a la puerta, el chi rebota y se va tal cual llegó. Tampoco es buena idea que refleje caos: un baño abierto, una escalera empinada o ese rinconcito desordenado. Según el Feng Shui, esto genera inestabilidad y corta el flujo positivo.
Ponlo en un ángulo donde reciba la luz natural de la puerta, pero sin bloquear el paso del chi.
Haz que refleje algo agradable, podría ser una planta frondosa, una obra de arte o una pared decorada.
Mantén el cristal impecable porque un espejo sucio refleja energía “nublada”.
Evita que dé frente a la puerta o escaleras.
Colócalo con intención y podrías estar dejando entrar luz, armonía, y quién sabe, tal vez un poquito de prosperidad extra.
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