¿Qué es el Black Friday? El deporte favorito del capitalismo

Cada noviembre llega ese momento mágico en el que millones de personas se despiertan, respiran hondo y dicen: “Hoy sí me voy a endeudar”. Bienvenido al Black Friday, la temporada donde las ofertas vuelan, las tarjetas lloran y el dinero desaparece como internet de Telmex a las 8 de la noche.
Un viernes negro… pero de emoción
El Black Friday nació en Estados Unidos en los años 60, cuando la policía de Filadelfia —sí, literal— empezó a llamar así al caos vial y las multitudes que se desataban el día después de Acción de Gracias.
Hoy, más de 20 países lo celebran, México incluido, aunque acá ya teníamos nuestro propio maratón de compras: El Buen Fin.
En México, según la AMVO, 8 de cada 10 compradores esperan este día para cazar sus descuentos. Pero claro, también está la banda que “solo entra a ver” y sale con una pantalla de 75 pulgadas porque “pues estaba barata”.

El descuento… o eso creemos
La ironía más grande del Black Friday es que estamos convencidos de que estamos ahorrando. Y sí, hay descuentos reales, especialmente en electrónicos, moda y hogar.
Pero también hay truquitos de precios que suben semanas antes para luego bajar dramáticamente ese día. Algo así como cuando alguien te dice que mide 1.80 pero llega a la cita y… claramente no.
Aun así, funciona: en 2023, el Black Friday movió más de US$9.8 mil millones en compras online (solo en EE.UU.). Es decir, la economía global se levanta ese día.
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El ritual mexicano
Si Estados Unidos tiene filas acampando afuera de Walmart, nosotros tenemos:
- El carrito lleno desde una semana antes “por si baja”.
- La tía que pregunta si esa licuadora sí vale la pena.
- El amigo que jura que compra en dólares “porque el tipo de cambio”.
- Y la clásica frase: “¿Y si lo compramos entre todos?”, sabiendo perfectamente que nadie va a pagar su parte.
Más que compras, una experiencia emocional
La verdad es que el Black Friday no solo es consumismo: también es emoción, adrenalina, dopamina… y una excusa perfecta para regalarse algo sin culpa.
“Para eso trabajo”, dice uno mientras añade otra cosa al carrito que claramente no necesitaba.

Porque al final, el Black Friday es un recordatorio de que:
- La economía se mueve gracias a nuestra necesidad de sentir que hicimos un gran trato.
- Las marcas nos conocen mejor que nuestras mamás.
- Y que pocas cosas unen tanto como mandar memes de “no voy a gastar nada” mientras ya metiste la tarjeta tres veces.

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