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Sheinbaum olvida que el exdirector del Fonden trabaja en Morena

Claudia Sheinbaum, con el temple de quien lleva el manual del discurso moralista bajo el brazo, volvió a disparar contra el viejo y difunto Fonden, ese fondo de desastres que según ella fue el origen de todos los males administrativos del país. “Quien defiende el Fonden, defiende la corrupción”, sentenció. Y sí, el aplauso no faltó.

El detalle, minúsculo pero incómodo, es que el antiguo director de ese fondo, José María “Chema” Tapia Franco, ahora milita en Morena.

Sí, el mismo Tapia que se apostaba el presupuesto en Las Vegas mientras medio país se inundaba. El mismo que, según investigaciones, aprovechó el COVID para vender ventiladores con sobreprecio. Pero no pasa nada. En México, el que fue villano en un sexenio puede ser redentor en el siguiente. Solo hay que cambiar de color de playera.


La moral selectiva

Sheinbaum tiene razón en algo: el Fonden fue un nido de irregularidades. La diferencia es que ahora se eliminó el nido, pero no a los pájaros.

El gobierno presume que ya no hay fideicomiso, que ahora “los recursos se entregan directamente y sin corrupción”. Traducción: el dinero se maneja desde una sola oficina y con menos vigilancia.

Antes había protocolos (burocráticos, sí, pero existentes); hoy hay buena voluntad presidencial y partidas presupuestales mágicas que se activan según la conveniencia política del desastre.

Y así, el país enfrenta lluvias, derrumbes y tragedias sin un sistema institucional, pero con mucho discurso moral. Porque, claro, la transparencia es automática cuando quien reparte es “el pueblo organizado”.


El camino de Tapia Franco

Si alguien pensó que Tapia Franco se había hundido con los huracanes Ingrid y Manuel, se equivocó.

José María Tapia Franco fue director del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden) entre 2013 y 2016, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Su gestión estuvo marcada por acusaciones de corrupción y mal manejo de recursos, incluyendo señalamientos de desvíos millonarios.

Tras dejar el PRI en 2019, Tapia Franco se acercó a figuras de la 4T, como Claudia Sheinbaum, y en 2024 fue candidato de la coalición Morena-Verde-PT a la alcaldía de Querétaro, aunque no resultó electo.

Después de dirigir el Fonden (y de unos años de discretos contratos millonarios con la Sedena), el hombre resucitó como político de Morena.

Hoy aparece como rostro confiable, con sonrisa medida, hablando de “reconstrucción nacional”.

¿Reparación de qué? No sabemos. Pero su carrera política se reconstruyó más rápido que una escuela en Guerrero.

Y mientras Sheinbaum lo usa como ejemplo de lo que estuvo mal, el partido lo presenta como lo que viene bien. La doble moral es el nuevo sistema de emergencia nacional.


Del discurso al desastre

El nuevo modelo para atender emergencias ya no tiene fideicomiso, pero tiene fe. El gobierno dice que hay 19 mil millones de pesos listos para catástrofes. Qué alivio. Solo que nadie sabe cómo se asignan, ni qué instancias los fiscalizan, ni cómo se reportan. Pero tranquilos: si lo dice el Ejecutivo, debe ser cierto.

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Y en ese universo de transparencia mística, los damnificados siguen esperando ayuda, los estados improvisan refugios y las comunidades hacen colectas. Porque el presupuesto existe, solo que está en camino, como el México próspero que nos prometieron.


La paradoja Sheinbaum: predicar con fuego ajeno

Claudia Sheinbaum no miente: el Fonden era un instrumento con vicios. Pero su error está en usar la indignación pública como cortina de humo mientras mantiene a los mismos rostros en las filas del poder.

Critica la corrupción, pero abraza a sus protagonistas. Rechaza los fideicomisos, pero crea estructuras sin rendición. Promete eficiencia, pero entrega discrecionalidad.

En resumen: el Fonden murió, pero su espíritu vive en Palacio Nacional.


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