Hidalgo

Cineteca Tulancingo: 11 años de ser el espacio fílmico de la ciudad

Este recinto de exhibición local busca que más realizadores independientes u originarios de Tulancingo presenten sus proyectos.

Ahí, modestamente acomodada entre los pocos tramos de vía que aún se conservan en el complejo cultural del Museo del Ferrocarril, se alza acogedora la Cineteca Tulancingo. Ahí, en ese rincón de la Antigua Estación del Ferrocarril y vigilada eternamente por el monumento al ícono del pancracio, reposa desde 2014 el único espacio de exhibición fílmica independiente de nuestra ciudad.

Un lugar que tal parece estaba destinado a albergar historias desde hace décadas, cuando otrora integró el amplio espacio que atestiguó despedidas, últimos besos, amargos adioses o esperanzas que recién brotaban en los corazones de tulancinguenses dispuestos a conocer el mundo, incluyendo, por supuesto, aquel pasaje de un pequeño Rodolfo Guzmán Huerta, maravillado por el sonido de las imponentes máquinas, en una época en la que todavía ni él sabía que años después se convertiría en el legendario Santo, Enmascarado de Plata.

De Cinefestival a Cineteca

Con raíces que brotaron de adentro hacia afuera, aunque conserva todavía esa fachada que recuerda a los años revolucionarios, el proyecto de la Cineteca Tulancingo comenzó hace casi 21 años. Por supuesto, en aquella época jamás se imaginó Daniel Martínez que el naciente Tulancingo Cinefestival se convertiría, años más tarde, en el principal bastión en la zona para la exhibición alternativa e internacional.

Y es que, según cuenta él —quien ejerce como uno de los administradores, impulsores y curadores de la cineteca— en un inicio solo se contemplaba una edición para el festival; sin embargo, fue tal el éxito y atractivo, que se mantuvo por varios años, con sede en el hoy extinto Multicinemas, mejor conocido por muchos como “El Cine de Juárez”.

“Surgió la idea por el 2008 de que saliera del Cinefestival un espacio de exhibición permanente, en su momento una de las salas de Multicinemas iba a ser para eso”, cuenta al respecto.

No obstante, y derivado de temas administrativos en esta sede, el festival pasó a las salas del Cine del Villar, en el centro de Tulancingo, aunque entonces se detuvo el desarrollo de la cineteca.

Cineteca Tulancingo.

Reencarnación del Cine de Juárez

Pero tal parece que el nostálgico Cine de Juárez estaba destinado a la trascendencia, una que llegó gracias a las ganas de Daniel y otros entusiastas del séptimo arte: al cierre de este complejo, muchos de los muebles, butacas, equipo y hasta plafones pasaron a integrar el mobiliario de la Cineteca, una especie de reencarnación fílmica, por así llamarle.

“Como espacio independiente, nosotros somos responsables del edificio en cuanto a mantenimiento y pagos de servicios. Es un edificio propiedad de la federación. El 23 de agosto de 2014 abrimos la Cineteca y el IMCINE (Instituto Mexicano de Cinematografía) nos ha echado la mano enormemente: con acervo, con asesorías (…) esto implica administración, gestión con distribuidoras, porque es algo complejo. Les agradecemos a las distribuidoras que nos han apoyado desde un inicio y aún con la pandemia nos aguantaron”, expresa Martínez.

La pandemia y la pausa forzada

Y es que, como refiere, el tiempo de la pandemia cesó completamente las actividades de este recinto por 20 meses, tiempo en que, por disposiciones sanitarias, las salas de cine en todo el país atravesaron uno de los momentos más oscuros para el negocio de la exhibición cinematográfica.

Para la cineteca local, este cierre implicó la interrupción de su cartelera habitual, en la que, además de contemplar ciclos y estrenos simultáneos con la Cineteca Nacional, ya también es tradición la Semana de Cine Francés, temporada de mayor afluencia y para la cual disponen del total de filmes gestionados anualmente por la Embajada de Francia en México, en coordinación con Cineteca Nacional, IMCINE, entre otras organizaciones.

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Impulso al cine local

Pese a ello, en la actualidad, Daniel sostiene que se ha logrado recuperar la asistencia que ya tenía el lugar antes de la crisis sanitaria, razón por la que refiere que es necesario impulsar otra vertiente para la cual se estableció la cineteca desde un inicio: abrir ventana para la exhibición de películas y materiales audiovisuales hechos por cineastas locales o independientes.

“Hay muchísimos chavos que no forzosamente tienen una cámara, pero que hacen cine con su celular. Lo que nos hace falta para popularizar la cineteca es que esos creadores usen la sala. Estamos abiertos a todo tipo de expresiones”, asegura.

Cine y cocina: una experiencia diferente

Aunque desde hace 11 años no se le han hecho modificaciones sustanciales al edificio, recientemente se le dio “su manita de gato” para crecer la experiencia de los asistentes.

Esta modificación consistió en la añadidura de una cafetería en la que se ofrecen productos elaborados con ingredientes de Tulancingo y regiones aledañas. La nueva oferta culinaria consiste en llevar platillos regionales hasta la butaca, entre los que se encuentran enchiladas, algunas carnes y snacks, por mencionar algunos.

Es posible ordenar, por ejemplo, enmoladas bañadas en mole de Santa Ana Hueytlalpan, acompañadas de un sidral hecho en Acaxochitlán. Así es como la Cineteca es de las pocas del país que presenta una oferta similar en materia gastronómica.

“Empezamos con el proyecto de la comida desde el pasado ciclo de Cine Francés, pero formalmente fue en diciembre. El 90-95 por ciento de los ingredientes son naturales y de aquí o de regiones aledañas. Tenemos café de Puebla, mermeladas de Acaxochitlán, pan de Tenango de Doria. La idea es ofrecer productos artesanales y de esa forma marcar la diferencia. Es hacer más especial la experiencia de venir al cine porque les llevamos el plato a su butaca”, cuenta Mauricio Tiburcio Molina, otro de los trabajadores de la Cineteca Tulancingo.

Una propuesta accesible y de calidad

Con tal propuesta, tanto Martínez como Tiburcio coincidieron en que se acerca a las audiencias a un plan más completo, además de accesible. En comparación con los cines de cadena comercial que ofrecen un servicio similar, el gasto por la entrada y alimentos es hasta 70 % menor.

Es de mencionar que la sede tulancinguense ha sido dispuesta en el pasado por la Cineteca Nacional para resguardar material fílmico, aunque actualmente no es posible conocer cuáles títulos se quedarán en este acervo, ya que por cuestiones administrativas se prevén modificaciones en sendos catálogos.

11 años de cine independiente en Tulancingo

Es así que, con una cartelera curada casi a mano por Daniel y Mauricio, basada en el gusto de los tulancinguenses, la tendencia del momento, las propuestas de la Cineteca Nacional o hasta efemérides del mundo del cine, la sala de Cineteca Tulancingo cumplirá 11 años de existir el próximo mes de agosto.

En este último año, lograron uno de sus cambios más sustanciales: la obtención de un proyector de cine digital que permite la exhibición con formatos de mejor calidad, tal cual es el DCP (Paquete de Cine Digital), mismo que se usa en las grandes cadenas de exhibición cinematográfica.

ENRIQUE GUTIÉRREZ

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