Reserva Zapotlán: ¿Qué significa para el desarrollo de Hidalgo?

Las autoridades estatales y federales han puesto en marcha un plan ambicioso llamado Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar “Reserva Zapotlán, Hidalgo”. Este proyecto promete impulsar la economía local, pero es natural que surjan dudas. Te explicamos de qué se trata, con sus luces y sombras, para que te formes tu propia opinión.
Una promesa de empleo y crecimiento
Este polo de desarrollo nace de un acuerdo entre el gobierno de Hidalgo, liderado por Julio Menchaca, y la Secretaría de Economía federal. La idea central es atraer inversiones de sectores como el automotriz, aeroespacial, farmacéutico y logística. El principal argumento a su favor es la generación de empleos formales y la capacitación para la gente local. Se enmarca en el “Plan México”, buscando dinamizar la economía regional desde sus propias vocaciones productivas.
El proceso comenzó con una carta de intención en junio y culminó con la firma de un convenio de coordinación en octubre de 2025. Este acuerdo establece la creación de un Vehículo de Propósito Especial para operar el polo. El objetivo declarado es lograr un crecimiento económico que sea sostenible e incluyente, mejorando las condiciones de vida de las familias de Hidalgo.
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Su mayor potencial y sus preguntas
Una de las fortalezas más claras del proyecto es su localización. La reserva abarca más de 9 millones de metros cuadrados al sur del estado. Su ventaja competitiva es la conectividad: está cerca de la carretera México-Pachuca y la Autopista Arco Norte. Además, se encuentra a solo 29 km del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y a menos de 70 km de la Ciudad de México.
Esta red de conexiones podría reducir costos de transporte e integrar a Hidalgo en un corredor logístico vital. La promesa es atraer nuevas empresas y fortalecer a las PyMEs locales que puedan ser proveedoras. Sin embargo, proyectos de esta escala siempre generan cuestionamientos. Algunos se preguntan si los beneficios llegarán realmente a las comunidades o se concentrarán en los grandes capitales. La transparencia en la asignación de terrenos y contratos será crucial.
Entre la esperanza y el escepticismo
Las instituciones involucradas reiteran su compromiso de que el crecimiento “llegue de manera directa a la población”. El proyecto, en el papel, parece una oportunidad valiosa para diversificar la economía de Hidalgo y ofrecer alternativas a su gente, especialmente a jóvenes y profesionistas.
No obstante, la desconfianza hacia las cifras y metodologías oficiales es un sentimiento social válido. La ciudadanía ha visto antes cómo las grandes promesas de desarrollo pueden quedar en poco. La clave estará en la implementación transparente y en la rendición de cuentas. ¿Se priorizará el bienestar social y ambiental? ¿O primarán los intereses inmobiliarios e industriales? El tiempo, y una vigilancia ciudadana informada, darán la respuesta final.
MIRELY I. ENRÍQUEZ

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