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México y Estados Unidos: ¿amigos, socios o vecinos incómodos?

Entre redadas, deportaciones y cifras que duelen, la relación México-EE. UU. no es solo política: es la vida de miles de mexicanos que luchan por sobrevivir al filo de la ley y la frontera.

La relación entre México y Estados Unidos está como esas amistades que se quieren, pero siempre andan peleando por cosas serias. Hoy en día los temas que más traen tensión son tres: migración, soberanía y narcotráfico. Vamos por partes, porque esto da para un buen chisme internacional.


Migración: miedo y redadas al por mayor

Ser mexicano sin papeles en Estados Unidos hoy es vivir con el Jesús en la boca. Desde enero, las redadas migratorias se han puesto bravas: solo entre enero y julio, 355 mexicanos fueron detenidos, y en total 75 mil 900 compatriotas repatriados en lo que va del año.

En ciudades como Los Ángeles, las cifras se dispararon: de 699 arrestos en mayo a casi 2 mil en junio, afectando sobre todo a trabajadores agrícolas y de la construcción. Tanto así que un estudio calcula pérdidas de 3 a 7 mil millones de dólares por falta de mano de obra, y hasta el precio de las frutas subió 12%.

La tragedia no es solo económica: en una redada en Camarillo, California, un mexicano murió intentando huir al lanzarse de nueve metros de altura. Y mientras las autoridades endurecen las políticas, las comunidades responden con apps y redes solidarias para avisar dónde anda ICE. Pero la pregunta es: ¿de verdad esto soluciona algo o solo deja más miedo y vacíos en campos y fábricas?

Soberanía: discursos muy patriotas, decisiones muy gringas

En Palacio Nacional suena fuerte el “¡aquí mandamos nosotros!”, pero la realidad es que Estados Unidos sigue marcando el ritmo. Prueba de ello es que en julio de 2025, el Congreso gringo aprobó el “One Big Beautiful Bill Act” (sí, con ese nombrecito) que incluye 46.5 mil millones de dólares para reforzar la frontera: más muro, más tecnología y más agentes.

¿Y México? Calladito, porque si te pones bravo, te sacan otras medidas, como hace unos días, que se suspendieron envíos postales a EE. UU. por un cambio en los aranceles, afectando a millones de compradores y vendedores. ¿Soberanía? Pues, suena más a soberanía condicionada.

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Narcotráfico: la guerra que nadie gana

Aquí la cosa es peor que en una serie de Netflix: pura trama, cero final feliz. La presidenta Sheinbaum presume que desde enero el tráfico de fentanilo hacia EE. UU. bajó 40 %, lo cual se oye bien… hasta que ves que la DEA decomisó en el primer semestre 44 millones de pastillas de fentanilo, 201 500 libras de cocaína y más de 2 mil 000 arrestos.

Y del lado mexicano, con la famosa “Operación Frontera Norte”, desplegaron 10 mil 000 soldados y apenas aseguraron 177 kilos de fentanilo. Para colmo, en diciembre de 2024 hubo una sola incautación de mil 100 kilos, equivalente a 20 millones de dosis con un valor de 400 millones de dólares.


Pues que la relación México-EU es una mezcla de cooperación forzada y pleitos por poder. México presume soberanía, pero al mismo tiempo depende del comercio y la inversión gringa. Estados Unidos habla de respeto, pero quiere que México haga el trabajo sucio. Y mientras tanto, los problemas reales siguen ahí, sin resolverse.

¿La neta? Mientras ambos países sigan viendo la relación como un intercambio de favores y no como una estrategia real para mejorar la vida de la gente, todo va a seguir igual: discursos bonitos, fotos sonrientes… y realidades bien feas.

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