¿Una película de Sinatra inspiró el asesinato de John F. Kennedy?

Frank Sinatra no solo dejó huella en la música. También protagonizó dos películas que décadas después serían señaladas como parte del oscuro rompecabezas detrás del asesinato de John F. Kennedy.
¿Exageración o coincidencia? La historia de De repente (1954) y El mensajero del miedo (1962) ha sido usada por algunos para argumentar que el cine puede tener más poder del que creemos.
¿Puede una película anticipar un asesinato presidencial? Esa fue la pregunta incómoda que rodeó a Frank Sinatra cuando, tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963, comenzaron a circular rumores de que dos películas en las que él actuó pudieron haber “inspirado” a Lee Harvey Oswald.
La trama parecía un ensayo de lo ocurrido
En De repente, Sinatra interpreta a John Baron, un exmilitar convertido en asesino a sueldo que planea matar al presidente de Estados Unidos desde la ventana de una casa común y corriente en un pueblo cualquiera.
Su actitud es fría, calculadora, y lo más perturbador, no le importa morir si con eso logra cumplir su misión. El personaje presume conocer la historia de los magnicidios en EE.UU. y cree que puede hacer lo que nadie más ha logrado.
Nueve años después del estreno, el presidente John F. Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas… desde la ventana de un edificio, mientras su caravana pasaba por la ciudad. Este paralelismo no pasó desapercibido.

Oswald, las películas y las sospechas
Después del asesinato de JFK en 1963, los investigadores, periodistas y teóricos de la conspiración empezaron a buscar cualquier pista que explicara el motivo de Lee Harvey Oswald, el presunto tirador solitario.
Fue entonces cuando surgieron versiones que afirmaban que Oswald había visto De repente poco antes del crimen. También se dijo que había visto El mensajero del miedo, otra cinta protagonizada por Sinatra, en la que un soldado es manipulado para cometer un asesinato político.
Algunos creen que Oswald tomó ideas de las películas. No hay pruebas firmes, pero el hecho de que los argumentos coincidieran tanto con la realidad hizo que creciera la incomodidad.

El peso de la culpa
Cuando emergieron rumores de la fascinación de Oswald por los thrillers de Sinatra, el actor amigo personal de Kennedy se angustió ante la idea de que sus actuaciones hubieran inspirado un magnicidio.
Según la leyenda, presionó a United Artists para retirar ambas películas y llegó a comprar copias de De repente para destruirlas. Sin embargo, los archivos y testimonios posteriores desmienten esta “censura”.
Lo cierto es que, por años, De repente y El mensajero del miedo desaparecieron de la conversación pública y del cine comercial, algo poco común para películas protagonizadas por una figura tan grande como Sinatra.

¿Realmente el cine influye tanto?
En última instancia, ni De repente ni El mensajero del miedo provocaron crímenes reales, ni fueron pensadas como propaganda, ni como manuales de asesinato.
De hecho, fueron películas adelantadas a su época, que criticaban el trauma de la guerra y la paranoia política, temas que después dominarían el cine de los años 60 y 70.
Pero sí nos recuerdan el poder que atribuimos al arte cuando buscamos explicaciones sencillas a trágicos eventos.
Culpar al cine es más fácil que enfrentar las complejidades del odio y la violencia política, y la historia de Sinatra se convierte en un espejo donde aún hoy nos reflejamos, temerosos de que la imaginación supere a la realidad.
La culpabilidad de Sinatra
No, Sinatra no mató a Kennedy. Tampoco lo hizo su cine. Pero sus películas, sin quererlo, quedaron tatuadas en una de las páginas más oscuras de la historia de Estados Unidos.
¿Hasta qué punto el arte refleja la realidad… o la adelanta?

DIEGO LEIZA

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