Me estás matando, Susana: te vas, te vas y no te has ido

Me estás matando, Susana (2016), dirigida por Roberto Sneider y protagonizada por Gael García Bernal y Verónica Echegui, nos cuenta la historia de Eligio —un actor narcisista, temperamental y el típico macho mexicano— que viaja de la Ciudad de México a un helado taller literario en Iowa para recuperar a Susana, su mujer, quien ha huido de él sin previo aviso. Yo sé que suena a comedia romántica pero es un poco más agría y dura que eso.

El rostro de la inmadurez emocional

Sneider construye aquí un espejo incómodo para toda una generación que creció creyendo que la intensidad emocional era sinónimo de amor. Eligio es el arquetipo del macho mexicano: un hombre acostumbrado a ser el centro del drama, infantil, incapaz de entender las razones de Susana para marcharse, quien no se fue por otro hombre, sino por el desgaste de la relación, las infidelidadades y la poca atención que recibía.

Prisión decorada con besos

Las paredes que nos contienen también nos definen. ¿Cuántos de nosotros hemos confundido la costumbre con la intimidad? ¿Cuántas veces nos hemos quedado en un cuarto solo porque el frío afuera da más miedo que la tristeza de adentro?

Susana sabía que quería irse, que no se sentía comoda con Eligio, pero los ciclos emocionales destructivos donde gobierna la dependencia y el miedo a encontrar algo mejor (o peor), la detienen. Incluso cuando ya ha tomado la decisión de irse, Eligio hace que vuelva a esa relación donde viven envueltos entre mentiras, costumbre, infidelidades… de todo, menos amor.

Aunque ya no sientas más amor por mí, sólo rencor,
yo tampoco tengo nada que sentir, y eso es peor,
pero te extraño,
también te extraño,
no cabe duda que es verdad que la costumbre,
es más fuerte que el amor.

Costumbres, Rocio Durcal

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¿Huir por cobardía o por salud mental?

La cámara de Sneider sigue a Eligio con una ternura incómoda —juro que hace años hubiera romantizado la insitencia de Eligio e incluso hubiera odiado a Susana—. No lo juzga, pero tampoco lo absuelve. Lo vemos aferrarse a Susana como un náufrago a un tabla que ya se está pudriendo. Ella, por su parte, encarna a la persona que huye.

No es apego evitativo, no es cobardía, ni mucho menos es por salud mental. Es el quiebre del personaje, es la busqueda de algo mejor sin querer nada realmente. Anhela que Eligio cambie pero odiándolo porque sabe que no merece ni un poco el beneficio de la duda. La huída no es más que salir a tomar aire para después regresar al fondo del agua, en donde las aguas son quietas, pesadas y oscuras.

Amamos más la dependencia que a la persona

Eligio, después de ridiculizarse en un entorno gringo y académico que lo reduce a “el mexicano pasional”, entiende que ella no va a volver, que ella no quiere estar con él y que, aunque ella aun lo quiere, no lo necesita como el a ella. Aunque el amor de Eligio sea hipócrita.

Los hombres performativos y el machismo

La película dialoga con el contexto cruel del machismo encubierto de “artista sensible”. Ese que nos han vendido como romanticismo y no es más que posesión con vocabulario bonito. Sneider, desde su mirada masculina, tiene el acierto de no redimir a Eligio del todo. Al final, no hay catarsis. Hay un aeropuerto, una maleta y la posibilidad, apenas susurrada, de que la única forma de no matar a quien amas es aprender a no necesitarla para respirar.

Mi opinión

Al salir del cine uno se pregunta: ¿quién está matando a quién en mis propias historias? ¿Soy el Eligio que exige, o la Susana que se va sin hacer ruido? ¿O acaso soy el espectador que aplaude la huida mientras sigue anclado a un amor que ya huele a rencor?

No hay moraleja. Solo la verdad incómoda de que a veces, el acto más revolucionario es dejar de protagonizar la vida del otro para, por fin, habitar la propia. Aunque duela. Aunque el silencio sea más ancho que el mar. Me quedo con eso, porque el regreso de Susana a la vida de Eligio con la justificación de que según le quiere es muy innecesario.

Más sobre el ciclo de cine

Desde marzo hasta agosto, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) pone en marcha CINE UAEH, un programa gratuito de extensión cultural que, a través de funciones accesibles para todo público y enriquecidas con cápsulas donde cineastas explican sus procesos creativos, buscará formar nuevas audiencias y fomentar el diálogo en torno al cine mexicano e internacional; el ciclo empezó con la muestra Voces del Cine Mexicano —impulsada por la AMACC— que incluye seis ciclos especializados y 24 títulos, entre ellos Las horas contigo y Guten Tag, Ramón. Toda la programación podrá consultarse en las redes sociales y micrositio de la Academia.

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