
Así como lo lees, la UNAM está probando un tratamiento que parece sacado de una serie futurista, pero es real y funciona; se trata de estimulación magnética en el cerebro para reducir el alcoholismo, checa de qué se trata.
La investigación, realizada por el Instituto de Neurobiología, aplicó una técnica llamada estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr) en 24 personas entre 25 y 59 años.
Durante cuatro semanas, los pacientes recibieron miles de pulsos eléctricos a través de una bobina colocada en la cabeza, mientras veían imágenes de bebidas alcohólicas, y el resultado fue que el 80% disminuyó su consumo y logró más días en abstinencia.
La teoría es que estimular ciertas regiones del cerebro podría mejorar el autocontrol o incluso reducir el famoso “antojo”. La hipótesis aún se está explorando y, hasta ahora, va por buen camino.
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Este avance de la UNAM no solo representa una posible “cura” para el alcoholismo, también da esperanza a miles de familias que luchan en silencio contra esta adicción, pues imaginar un tratamiento sin medicamentos, sin internamientos y sin estigmas, cambia por completo la forma en que entendemos la rehabilitación.
Aunque el tratamiento no es barato y todavía falta regular su aplicación en México, este avance abre una puerta enorme para quienes buscan salir del alcoholismo y quizás, por fin, encontraron una salida diferente: con ciencia y sin juicio.
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