
La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó con calma zen —y algo de ironía— a la licencia que pidió Sergio Mayer para entrar a La Casa de los Famosos, dejando claro que el tema no le quita el sueño y que, si alguien debe responder, es Morena.
Durante la mañanera, Sheinbaum minimizó el escándalo y recordó que cuando un diputado se va, entra su suplente. Así, mientras Mayer le entra al drama televisivo, su curul quedará en manos de Luis Morales Flores, comerciante de la Central de Abastos.
El momento no pudo llegar en peor timing. Con la reforma electoral en puerta y debates clave en el aire, Mayer decidió que era mejor discutir estrategias frente a cámaras, micrófonos y complots de cocina. Total, el país puede esperar, pero el rating no.
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Sheinbaum dejó claro que no piensa cargar con la polémica y pasó la bolita a Morena, partido que ahora deberá explicar por qué uno de sus diputados prefirió los reflectores del espectáculo antes que el trabajo legislativo.
“Es asunto de Morena en todo caso ¿no? pero hay suplentes. Cuando un diputado se va, pues está su suplente”, dijo.
Mientras tanto, el Congreso sigue su curso y el reality promete drama, lágrimas y traiciones. En esta tragicomedia política, Sergio Mayer eligió el escenario de La Casa de los Famosos, con el respaldo indirecto de Sheinbaum y la indiferencia de Morena.

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