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Generación Z México, ¿Financiados por la oposición?

¡Sheinbaum vs. la Generación Z: ¿Quién tiene miedo a la protesta?

La presidenta encendió la mecha. Y esta vez, no fue contra la corrupción, sino contra los jóvenes. Puso en duda la autenticidad de la mega marcha del 15 de noviembre. Según ella, no es un movimiento legítimo. ¡Prepárate para el escándalo!

Sheinbaum declara la guerra: “¡No es un movimiento legítimo!”

En su ya famosa conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum soltó la bomba sin miramientos. No se anduvo con rodeos al cuestionar la autenticidad de la convocatoria.

La manifestación que están convocando supuestamente jóvenes de una generación no tiene nada que ver con una protesta genuina“, afirmó con contundencia. 

Y remató con una acusación que lo cambió todo:

Vamos a ver cuáles son las cuentas que la promueven, porque no surgió de los jóvenes, sino de los mismos de siempre“.

Pero ahí no paró la cosa. Sheinbaum llevó la denuncia un paso más allá, hablando de operaciones financieras.

“Hay muchísimo dinero involucrado en levantar mentiras y tendencias artificiales“, aseguró, e insinuó vínculos ocultos:Hay grupos que se dicen apartidistas, pero están vinculados al conservadurismo más extremo“. 

¿Pruebas? Por el momento, ninguna. ¿Conmoción? Total.

La sombra de los intereses ocultos

Si la acusación de Sheinbaum era vaga, en redes sociales la cosa se puso concreta y viral. La pregunta sobre los intereses detrás de la marcha dejó de ser retórica para ganar nombres y apellidos.

Los focos de la especulación apuntan directamente a Carlos Bello, un influencer y empresario con una gran capacidad para mover masas en internet. ¿Su supuesto rol? Ser uno de los promotores clave de la movilización, pero con una agenda oculta: impulsar la figura de la panista Alessandra Rojo de la Vega.

Para completar el cuadro, aparece la sombra alargada de Ricardo Salinas Pliego. El magnate, conocido por sus choques constantes con el gobierno, es señalado como un posible respaldo detrás de esta movilización. La combinación es explosiva: influencer + política opositora + empresario poderoso. 

Y la estrategia no termina ahí. Se rumora con fuerza que el movimiento se estaría “colgando” de las luchas legítimas de otros sectores, como agricultores y transportistas. El objetivo sería claro: sumar fuerza y número a su causa, creando una imagen de un descontento masivo y unificado.

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La Generación Z se defiende: ¿Inocentes o ingenuos?

Frente a este alud de acusaciones, los jóvenes de Generación Z México salieron al quite. Su defensa se basa en un manifiesto que han viralizado hasta la saciedad, donde claman su independencia.

Somos Generación Z México, un movimiento cívico, realista y apartidista que nació del hartazgo colectivo de la juventud mexicana“.

Y son enfáticos en su postura política, o mejor dicho, en la falta de ella:

Esto jamás se va a tratar de apoyar una ideología, y mucho menos a partidos políticos. Aquí no hay intereses ocultos, ni agendas disfrazadas (…) No somos de izquierda ni de derecha, somos la generación que se cansó de agachar la cabeza.

¿Su símbolo? La bandera de ‘One Piece’. Explican que no es un capricho friki, sino una inspiración en movimientos de otros países donde Luffy, el protagonista, representa la lucha contra gobiernos corruptos. Para ellos, es un símbolo de libertad y resistencia.

¿Inocente o ingenua esta postura ante las pesadas acusaciones que enfrentan?

Los jóvenes, tan cerca del 68′ y tan lejos de la justicia

La historia puede repetirse, pero con memes. Mientras los jóvenes salen a las calles con banderas de anime, las sombras del 68 acechan.

Hace décadas, los estudiantes fueron callados a sangre y fuego. Hoy, los acallan con acusaciones de “campañas pagadas”. El método cambió, pero el mensaje del poder es el mismo: “Ustedes no son legítimos”. Irónico que Claudia Sheinbaum haya participado en movimientos juveniles y ahora se olvide de ello, ¿no?

Mientras, las cifras oficiales de violencia de género brillan por su opacidad. ¿Cuántos desaparecidos nos faltan? El gobierno no da respuestas claras, pero sí tiene tiempo para investigar cuentas de TikTok. Sus prioridades son, como mínimo, sospechosas.

Esta generación carga con un México roto. Heredaron la violencia, la corrupción y la desconfianza. Ahora los señalan por usar sus propias herramientas. 

El fantasma de Tlatelolco ronda esta marcha. No por la represión física, sino por el desprecio institucional. Los ven como peones en un juego de poder. Y lo más triste es que probablemente tengan razón. Pero en algún lado hay que empezar a romper el ciclo.

MIRELY I. ENRÍQUEZ

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