
La detención de Nicolás Maduro tras un operativo militar de Estados Unidos no solo sacudió a Venezuela: prendió fuego al tablero político internacional, pues en cuestión de horas, presidentes, cancillerías y gobiernos de todo el mundo se pronunciaron… y dejaron claro que el tema divide como pocos.
De un lado, las condenas. Colombia fue de los primeros países en reaccionar. Gustavo Petro rechazó los bombardeos en Caracas, habló de una agresión directa a la soberanía venezolana y pidió que los conflictos se resuelvan con diálogo, no con misiles. Incluso ordenó movilizar tropas a la frontera y solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.
Brasil también levantó la voz. Lula calificó el operativo como una línea “inaceptable” y advirtió que este tipo de acciones recuerdan los peores episodios de injerencia en América Latina.
México se sumó con un rechazo contundente: condenó el uso unilateral de la fuerza y llamó a respetar el derecho internacional, en línea con la postura del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Chile, Uruguay y varios países del Caribe siguieron la misma ruta, expresando preocupación y rechazo a la intervención militar.
Cuba fue más allá: Miguel Díaz-Canel habló de “terrorismo de Estado” y pidió una reacción urgente de la comunidad internacional.
Rusia e Irán también cerraron filas con Caracas y condenaron lo que llamaron una agresión injustificada.
TAMBIÉN PUEDES LEER: The New York Times revela saldo de 40 muertos en captura de Nicolás Maduro
Pero del otro lado del ring, hubo aplausos.
Javier Milei celebró la captura de Maduro sin rodeos y con su ya clásico tono incendiario: “La libertad avanza”. Después, la Cancillería argentina respaldó la decisión de Donald Trump y aseguró que se trata de un golpe decisivo contra el narcoterrorismo y una oportunidad para que Venezuela recupere la democracia.
Ecuador también festejó. Daniel Noboa aseguró que a los “narcochavistas” les llegó su hora y expresó su apoyo abierto a los líderes opositores venezolanos.
Panamá, con un discurso más diplomático, habló de respaldar una transición democrática legítima.
En Europa, el tono fue más cauteloso. España pidió desescalada y respeto al derecho internacional, mientras la Unión Europea reiteró que no reconoce la legitimidad de Maduro, pero advirtió que las reglas internacionales no pueden romperse.
La oposición venezolana, por ahora, optó por el silencio.
Lo cierto es que la caída de Maduro abrió una grieta profunda: entre quienes celebran el fin del chavismo y quienes ven en esta acción un precedente peligroso. Venezuela vuelve a estar en el centro del huracán… y nadie sabe qué viene después.

Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.










