
En un mundo donde todo va en friega —mensajes, pendientes, ruido por todos lados—, a veces lo que más necesitamos es algo bien simple: estar presentes, y justo de eso va el mindfulness.
Suena medio místico, pero en realidad es algo bien aterrizado: prestar atención a lo que estás viviendo en este preciso momento, sin andar juzgando ni hacerte bolas con el pasado o el futuro.
No necesitas incienso, ni ser experto en yoga. Mindfulness es tomarte un respiro mientras te haces tu cafecito, saborear tu comida sin prisas, o simplemente dejar el celular y escuchar de verdad cuando alguien te está hablando.
SIGUE LEYENDO: ¿Nuevo smartphone futurista? La verdad detrás del celular transparente
¿Cómo aplicar el mindfulness?
- Respira con intención
Así de sencillo. Haz una pausa de 1 minuto y enfócate solo en tu respiración. Siente cómo entra y sale el aire. Esto calma la mente como por arte de magia. - Haz una cosa a la vez
Nada de comer mientras revisas correos o ves series. Ponle atención a lo que haces, y verás cómo hasta lavar los trastes se siente distinto. - Chequeo rápido
Una o dos veces al día, pregúntate: “¿Cómo me siento ahorita?” No es terapia, es simplemente darte cuenta de cómo estás. - Agradece lo chido del día
Al final del día, piensa en 2 o 3 cosas que te hicieron sonreír. Puede ser algo tan simple como una buena rola o el mensaje de un amigo. - Desconéctate tantito
Apaga notificaciones por ratos. Estar en paz también es dejar de estar disponibles 24/7.
El mindfulness no es dejar la mente en blanco ni volverte zen de la noche a la mañana. Es bajarle tantito a la velocidad, conectar contigo mismo y vivir más a gusto lo que ya estás viviendo. Pruébalo poquito a poco… y verás cómo cambia la vibra.
Síguenos en Facebook y suscríbete a nuestro canal de YouTube.