
Los libros están a punto de conquistar TikTok, pues el Senado aprobó una reforma para que la lectura se promueva en redes sociales como TikTok, Instagram o Facebook, e incluso con ayuda de influencers. La idea es simple pero ambiciosa: llevar las letras a donde está la gente, especialmente los más jóvenes.
Con esta propuesta, las autoridades y la SEP estarán obligadas a fomentar la lectura en plataformas digitales y a impulsar el uso de libros electrónicos.
La meta es que leer deje de ser visto como algo aburrido o anticuado, y que los libros empiecen a circular en los mismos espacios donde hoy dominan los videos cortos, los trends y los memes.
Y es que, aunque parezca increíble, los datos del Inegi dicen que internet ya es el segundo espacio donde más leemos en México, apenas detrás de los libros impresos. Pero hay un problema que preocupa: en menos de una década, la población lectora cayó del 84% al 69%. Por eso, esta reforma busca cambiar las reglas del juego y llevar el hábito de la lectura a donde realmente estamos: la pantalla.
Sin embargo, no todos lo ven con euforia. Especialistas como la profesora Áurea Salinas Ávila celebran el esfuerzo, pero advierten que hay que tener cuidado con las formas. Porque no es lo mismo leer un libro que scrollear una historia.
“Los procesos cognitivos cambian cuando lees en papel o en una pantalla. Un libro te invita a reflexionar más despacio, a tener conciencia espacial de lo que lees”, explica la docente.
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Salinas recuerda que leer no solo es pasar los ojos por las palabras, sino entender, conectar, imaginar. Por eso, dice, antes de llenar las aulas de tabletas, hay que enseñar a los niños a leer con calma, con libros que se sienten, se hojean y hasta huelen. Ya después, las pantallas pueden ser aliadas, no sustitutos.
La especialista también advierte sobre los efectos del “modo scroll”: esa lectura rápida y fragmentada que reina en redes y que puede afectar la concentración. “No se trata de elegir entre papel o pantalla, sino de fomentar ambas, pero en su momento justo”, dice.
La iniciativa aún debe pasar por la Cámara de Diputados, pero ya abre un debate importante: ¿cómo fomentar la lectura en una generación que vive entre notificaciones, videos y multitareas?
Quizá la respuesta no sea convertir los libros en tendencia, sino reaprender a leer, con atención, sin prisa y con ganas de entender, sin importar si es en un papel o en una pantalla.
Porque al final, no importa dónde leas… lo que importa es que leas.

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