
¡Rompió el techo de cristal!, pues la conservadora Sanae Takaichi acaba de hacer historia al convertirse en la primera mujer en gobernar Japón, un país donde la política sigue dominada (y muy) por los hombres.
A sus 64 años, Takaichi llegó al poder tras un acuerdo político de última hora que la colocó al frente del gobierno japonés. Y aunque su línea es dura y muy conservadora, nadie puede negar que su llegada al cargo marca un antes y un después para las mujeres japonesas.
Exbaterista de heavy metal y admiradora de Margaret Thatcher, Takaichi ha sido conocida por no tener miedo de decir lo que piensa, incluso cuando eso incomoda. Ahora tiene la tarea nada fácil de levantar una economía estancada, hacer frente a China y lidiar con la visita de Donald Trump la próxima semana.
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Pero el triunfo de Sanae Takaichi también deja claro el largo camino que falta por recorrer, pues Japón ocupa el puesto 118 de 148 países en el Informe Global sobre la Brecha de Género 2025 —sí, todavía hay mucho que cambiar—. Solo el 15% de los escaños del Parlamento están ocupados por mujeres, y su nuevo gabinete incluye apenas a dos ministras.
Aun así, el simple hecho de ver a una mujer ocupar el cargo más alto del país ya inspira orgullo y esperanza. Porque aunque Takaichi no representa a todas, su llegada al poder manda un mensaje potente: las mujeres pueden llegar hasta donde quieran, incluso en los espacios más conservadores y desafiantes.
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