
La Guardia Nacional salió a rechazar las acusaciones de agresión contra Leonardo Ariel Escobar, académico de la Ibero Puebla, pero su versión sobre la detención en el aeropuerto de Monterrey no solo contradice el testimonio del afectado, sino también lo que autoridades dijeron inicialmente. Y ahí es donde el caso empieza a oler raro.
Según la Secretaría de Defensa Nacional, a Escobar no lo golpearon, no estaba lesionado y lo detuvieron únicamente por mostrarse “agresivo” y no acatar indicaciones de autoridades migratorias. Aseguran que el Instituto Nacional de Migración pidió la intervención y que todo quedó documentado.
El problema es que, en un inicio, se informó —incluso con referencia a videos— que el académico había pasado sin problema los filtros migratorios.
La versión oficial sostiene que, tras su arresto, lo llevaron ante un juez cívico en Apodaca. Ahí se le practicó una revisión médica que no arrojó lesiones. Cumplió 36 horas de arresto por falta administrativa y quedó en libertad.
SIGUE LEYENDO: Phantom 3500: el avión sin ventanas que quiere cambiar la forma de volar
Hasta ahí, el expediente suena limpio. Pero después, la Guardia Nacional reconoce que no hay claridad sobre lo que ocurrió tras su liberación, más allá de que lo localizaron días después en un centro de rehabilitación.
Del otro lado está el relato de Escobar y de la Ibero Puebla: golpes, aislamiento, lesiones en las costillas, falta de atención médica y un abandono progresivo que lo llevó a vivir en la calle, despojado de sus pertenencias y sin ayuda. Dice que tardó casi 10 días en poder hablar con claridad y explicar quién era.
Entre una versión que niega todo y otra que denuncia abusos graves. Lo cierto es que no hay pruebas oficiales concluyentes que expliquen con claridad cómo una detención terminó en una desaparición temporal.
Con esto, lo que dijo la Guardia Nacional sobre el académico de la Ibero Puebla, deja más preguntas que certezas.
Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.