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El sacrificio de Laika, la perrita que viajó al espacio y nunca regresó

Una heroína con cuatro patas. Laika fue la primera perrita en orbitar la Tierra, y aunque nunca regresó, su valentía sigue inspirando a generaciones.

Hay historias de valentía que nos tocan el corazón, y la de Laika, la perrita que se convirtió en el primer mamífero en orbitar la Tierra, es una de ellas. Pero detrás de ese “logro histórico” de la URSS en la carrera espacial, hay también una historia triste y desgarradora.


Todo comenzó en las calles de Moscú, donde los científicos soviéticos buscaban perritas callejeras acostumbradas al frío y al hambre, pensando que eso las haría resistentes al espacio.

Tras un entrenamiento intenso y cruel, donde aprendieron a soportar ruidos fuertes, presión extrema y cápsulas cada vez más pequeñas, pero sólo seleccionaron a pocas. Entre ellas estaba Kudryavka, a quien más tarde llamaron Laika, que en ruso significa “la que ladra”, ya que ella ladró en la radio pública de la URSS al momento en el que presentaron la misión.

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El 3 de noviembre de 1957, la perrita Laika fue puesta en el Sputnik 2, en teoría para sobrevivir entre siete y diez días en órbita. Sin embargo, los científicos ya sabían que nunca regresaría viva. Durante las primeras órbitas, sus latidos y respiración se dispararon por el miedo y el estrés, y pronto murió debido a un sobrecalentamiento dentro de la cápsula. Durante décadas, se dijo que había vivido nueve días; hoy sabemos la verdad: su vida se apagó mucho antes.

A pesar de la crueldad de su destino, Laika se convirtió en un símbolo de valentía y un referente cultural en Europa y el mundo. Su historia ha inspirado relatos infantiles, libros y documentales que celebran su coraje y el sacrificio que hizo por la ciencia, recordándonos que detrás de cada gran “avance” hay vidas que importan, y que el respeto hacia los seres vivos debería ser siempre la prioridad.

La perrita Laika no regresó, pero su memoria y su valor orbitan para siempre alrededor de la Tierra, recordándonos que los héroes no siempre llevan capa… a veces tienen cuatro patas y un corazón gigante.

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