
Cada año, cuando el aire huele a pan de muerto y las calles se llenan de papel picado, los más peques también esperan su momento de brillar: salir a pedir calaverita, pero ¿sabes cuál es su significado?
Con disfraces de fantasmas, catrinas o superhéroes, los niños recorren las calles gritando “¿me da mi calaverita?”, y no hay corazón que se resista a darles dulces.
Aunque muchos lo asocian con Halloween, esta tradición tiene raíces mucho más profundas. De hecho, “pedir calavera” viene desde el siglo XVIII, cuando la gente daba limosnas o comida a los pobres durante los días dedicados a los difuntos.
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En aquellos tiempos, los niños usaban calabazas o chilacayotes con velas dentro, y en lugar de chocolates o frituras, recibían dulce de calabaza, conocido como chacualot.
Con el paso de los años y las influencias extranjeras, la costumbre se mezcló con el famoso “truco o trato” (trick or treat), y así nació la versión moderna que todos amamos.
Hoy, los niños suelen salir desde el 31 de octubre y, en muchas comunidades, el gran día para pedir dulces es el 1 de noviembre, cuando se recuerda a los angelitos —los niños fallecidos— durante el Día de Todos los Santos.
Así que si ves a los pequeños tocando tu puerta con una sonrisa y una cubeta, ya sabes, pedir calaverita no es solo una fiesta más, es una tradición con un significado que mezcla ternura, historia y un poquito de magia mexicana.

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