La escuela junto a la refinería: el costo invisible del “desarrollo” en Tabasco

Hay decisiones que no suenan a política pública, sino a descuido. Poner una escuela “barda con barda” de una refinería no es un error menor: es una apuesta diaria contra la salud de niñas y niños.

En la colonia Petrolera de Paraíso, Tabasco, estudiar implica respirar olor a combustible, aguantar ruido industrial y aprender entre nubes de humo. No es una metáfora. Es la rutina de dos escuelas pegadas a la Refinería Olmeca.

Los padres llevan años tocando puertas. Años. Y mientras las respuestas oficiales llegan a cuentagotas, los síntomas se repiten en los salones: mareos, náuseas, dolores de cabeza, sangrados nasales.

Niñas y niños que salen de clase con el estómago revuelto y la garganta ardiendo. Cuando hubo explosiones dentro del complejo, evacuaron. Luego vino el discurso de siempre: “no hay riesgo”. Pero el humo no se evapora con comunicados. El miedo tampoco.


¿Y la ley mexicana en estos casos?

Aquí hay un punto que no se puede barrer bajo la alfombra: la norma mexicana prohíbe ubicar escuelas tan cerca de instalaciones de alto riesgo.

No es una opinión; es regla escrita. Y aun así, ahí están los planteles, a metros de tanques y plantas que manejan sustancias peligrosas. La autoridad local dice que el problema es “mediático”.

La presidencia reconoce la preocupación y sugiere que reubicar es una opción. Entre una postura y otra, los niños siguen respirando lo mismo cada mañana.

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Lo que piden las familias no es cerrar la refinería ni frenar el desarrollo: piden mover la escuela. Un nuevo predio, en la misma colonia, pero lejos del peligro. No quieren dispersar alumnos ni mandar a cada quien a una escuela distinta. Quieren reubicar el plantel completo.

Es una petición sensata en un país que presume obras grandes, pero a veces olvida lo pequeño: la vida diaria de una niña en su pupitre.

Porque el progreso que se construye poniendo en riesgo a la infancia no es progreso: es prisa. Y la prisa suele cobrar factura.

Si el Estado puede levantar una refinería en tiempo récord, también puede levantar una escuela segura. Lo demás son discursos que no filtran el aire.



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