
Días después de la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela, una red de propaganda vinculada a los servicios de seguridad rusos intensificó su actividad digital, difundiendo un mensaje claro: los países del Sur Global deberían dejar de confiar en el armamento estadounidense.
La red, conocida como “Portal Kombat”, ha promovido artículos y contenidos que buscan socavar la credibilidad de Estados Unidos como proveedor militar y presentar la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, como prueba de que Washington es un aliado peligroso e impredecible, de acuerdo con empresas especializadas en rastreo de operaciones de influencia.
¿Guerra digital?
La ofensiva informativa llegó justo después de una operación militar que, paradójicamente, mostró la superioridad tecnológica del armamento estadounidense. Durante la incursión, aviones F-35 destruyeron sistemas de defensa antiaérea de fabricación rusa desplegados en Venezuela, evidenciando las limitaciones del equipo militar suministrado por Moscú.
“Si no puedes derrotar a Estados Unidos en el campo de batalla, intenta hacerlo en el espacio de la información”, explicó Lisa Kaplan, directora ejecutiva de Alethea. Según Kaplan, Rusia ha perfeccionado durante años este tipo de campañas para enturbiar los hechos, sembrar dudas y debilitar la percepción pública del poder estadounidense.
El fenómeno no se limitó a sitios web. FilterLabs, otra empresa que analiza conversaciones digitales, detectó un repunte inmediato de actividad en Facebook, Instagram y TikTok, donde cuentas afines a narrativas rusas replicaron críticas a la operación estadounidense y amplificaron declaraciones de diplomáticos de Moscú.

El discurso fue consistente: la captura de Maduro fue descrita como un “secuestro”, mientras que la intervención fue calificada de agresión militar y acto de bandidaje, una línea repetida tanto por funcionarios rusos como por medios cercanos al gobierno venezolano.
Amigos cercanos
Rusia y Venezuela mantienen desde hace años una relación estrecha, basada en cooperación diplomática, comercio petrolero y suministro de armamento. Parte de los sistemas defensivos utilizados por Caracas y neutralizados durante la incursión fueron provistos por Moscú, un hecho que añade presión a la narrativa rusa tras el fracaso de esos equipos.
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El interés de Rusia va más allá de Venezuela. Desde hace tiempo, Moscú ha puesto la mira en la industria de defensa estadounidense, buscando debilitar su posición global. En abril pasado, la red Portal Kombat ya había impulsado rumores sobre supuestas limitaciones en el control de los aviones F-35 vendidos a países aliados.
En un mundo cada vez más definido por guerras que también se libran en el terreno digital, la batalla por la narrativa comienza apenas horas después de que terminan los misiles. Y, como muestra Venezuela, esa batalla puede ser igual de decisiva.

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