Pemex le cierra el grifo petrolero a Cuba: ¿Cuáles son las consecuencias?

Parecía un acuerdo sólido, pero en enero de 2026, de golpe, se congeló. México canceló de forma abrupta un cargamento de petróleo clave para Cuba, enviando ondas de choque por todo el Caribe. Este no es un simple problema logístico; es un movimiento que mezcla geopolítica, presión internacional y una gran dosis de opacidad. ¿Qué pasó realmente?
Un salvavidas que se esfuma
Para entender el golpe, hay que ver el contexto. Cuba ha dependido por décadas del petróleo de sus aliados. Primero fue la Unión Soviética, luego Venezuela. Pero con la producción venezolana en picada y el drástico cambio político en ese país a inicios de 2026, México se convirtió en el principal proveedor de la isla.
Era literalmente su cable a tierra energético. Sin los 20,000 barriles diarios de Pemex, la capacidad de generación eléctrica de la isla se reduce a niveles mínimos.
Y entonces, sin una explicación oficial contundente, el buque Swift Galaxy fue borrado del calendario de exportaciones de Pemex. El silencio, como suele pasar, habló más fuerte que las palabras.
La presión gringa: Trump amenaza y México… ¿Se achicopala?
Con el regreso de Donald Trump a la escena en EE.UU., la retórica contra Cuba se recalentó. Trump no se anduvo con rodeos: en sus redes sociales declaró un contundente:
“¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA — ¡CERO!”.
La presión escaló a una llamada telefónica directa entre Trump y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Aunque no hubo una “orden” explícita, el mensaje de desagrado estaba claro. Para rematar, drones de vigilancia estadounidenses comenzaron a patrullar el Golfo de México, siguiendo rutas sospechosamente similares a las de los buques tanque. Una coincidencia muy poco casual.
Aquí es donde el asunto se pone realmente jugoso – y preocupante. Mientras el gobierno defendía los envíos como “ayuda humanitaria”, una investigación periodística destapó una discrepancia escandalosa en las cuentas.
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Pemex reportó a reguladores en EE.UU. ventas por 400 millones de dólares a Cuba en 2025. Pero los registros aduanales mexicanos muestran un valor real que superaba los 3,000 millones. Es decir, “olvidaron” declarar más del 87% del valor. Este nivel de opacidad no solo es grave, sino que expone a Pemex – y por ende a México – a severas sanciones financieras internacionales.
México se juega su acceso a mercados de capitales y la estabilidad del T-MEC por una contabilidad opaca. Mientras, destinar crudo valioso a Cuba, que paga con esquemas complejos, representa un costo enorme para nuestras propias refinerías, muchas en estado precario.
Para México, el dilema es estratégico y moral:
- Por un lado, la solidaridad con Cuba es un pilar histórico de su política exterior.
- Por otro, la relación económica con Estados Unidos es vital, y la próxima revisión del T-MEC en julio de 2026 pende como una espada de Damocles.
Existe además un miedo real: un colapso total en Cuba podría desatar una crisis migratoria masiva hacia México, un país que ya lidia con flujos migratorios históricos.
¿Y los demás países?
La crisis ha llamado la atención global, pero las respuestas son tibias.
- Rusia expresó “profunda preocupación”, pero su capacidad para enviar petróleo es limitada.
- China ha mandado ayuda humanitaria, pero evita compromisos energéticos firmes.
- Organismos regionales como la CELAC y la OEA están profundamente divididos.
Al final, Cuba parece quedar a la deriva en un mar de declaraciones y buenas intenciones.
El futuro de la relación México-Cuba entre tres escenarios
Los expertos pintan estos posibles caminos:
- Cese total y realineamiento: México prioriza el T-MEC, suspendiendo envíos y acelerando una crisis humanitaria en Cuba.
- Ayuda encubierta: Sheinbaum reduce los volúmenes a lo simbólico y busca rutas indirectas para evitar el colapso total sin provocar a Trump.
- Confrontación abierta: México mantiene los envíos, invocando soberanía, y enfrenta represalias económicas que podrían dañar su propia estabilidad.
La pregunta que queda flotando en el aire es: ¿aprenderemos algo de todo esto, o solo veremos cómo se repite la historia?
MIRELY I. ENRÍQUEZ

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