
Las autoridades forenses confirmaron que la joven turista brasileña que cayó en un volcán activo (Monte Rinjani) el pasado 21 de junio sufrió severas lesiones internas como causa principal de su fallecimiento. El accidente ocurrió mientras realizaba una caminata grupal en las cercanías del cráter.
La autopsia reveló que la mayor parte del daño se concentró en los órganos internos y el sistema respiratorio, producto del impacto contra la superficie rocosa. La joven presentaba varias heridas, incluida una en la cabeza, pero los forenses descartaron esta última como causa principal de su muerte. La acumulación de sangre en la cavidad torácica fue uno de los indicadores de la magnitud del golpe.
Las autoridades sospechan que Juliana cayó por segunda vez dentro del cráter, lo que ayudaría a entender por qué su cuerpo apareció lejos del punto donde desapareció. Esta hipótesis también responde a la gravedad de las lesiones que sufrió.
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Recordemos que la joven cayó desde una altura considerable, más de 1,500 metros, por lo que los rescatistas localizaron su cuerpo cuatro días después, el 25 de junio, en una zona aún más profunda del volcán, a casi dos mil pies desde la cima. Las condiciones meteorológicas adversas, especialmente la densa neblina, dificultaron el acceso inmediato de los cuerpos de rescate al lugar del incidente.
El cuerpo fue conservado en congelación hasta que se realizó la autopsia, lo que impidió determinar con exactitud la hora de su fallecimiento. Sin embargo, se estima que la muerte ocurrió entre 12 y 24 horas antes del examen forense. Los rescatistas confirmaron que la joven ya no presentaba signos vitales al momento del hallazgo.
El funeral se llevó a cabo el viernes 28 de junio en Río de Janeiro, con la presencia de familiares y allegados.
BERE GAMBOA
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