
La Barranca de Metztitlán volvió a respirar vida. Once ejemplares de fauna silvestre regresaron a su hábitat natural, en una acción que no solo emociona, sino que confirma que la conservación en Hidalgo está pasando de las palabras a los hechos.
La liberación, encabezada por la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de Pachuca en coordinación con PROFEPA, marca la segunda jornada de este tipo en lo que va de 2026, consolidando un esfuerzo constante por devolverle al ecosistema lo que alguna vez perdió.
Entre los protagonistas estuvieron lechuzas, tlacuaches, un cacomixtle, un gavilán y hasta zorras grises, especies que, tras procesos de atención especializados, lograron recuperarse lo suficiente para volver a su entorno.
Cada uno pasó por protocolos estrictos de rehabilitación, donde el objetivo no es solo curar, sino garantizar que puedan sobrevivir por sí mismos al regresar a la vida silvestre.
PROFEPA supervisó cada paso del proceso, asegurando que los ejemplares estuvieran en condiciones óptimas antes de su liberación.
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Este tipo de coordinación institucional resulta clave en un contexto donde la presión sobre los ecosistemas es constante y donde cada especie recuperada cuenta.
El mensaje es claro: proteger la biodiversidad no es opcional, es urgente. Acciones como esta no solo restauran el equilibrio ecológico de espacios como Metztitlán, también reafirman que la conservación sí puede generar resultados visibles cuando se hace con rigor, seguimiento y compromiso real.
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