Triple feminicidio en Santiago Tulantepec: Un año sin justicia
Este caso sacudió al estado de Hidalgo y a todo México por la brutalidad de cómo se cometieron los actos
Hoy se cumple un año del triple feminicidio y aborto forzado que estremeció a Santiago Tulantepec el 30 de julio de 2024. Un caso que no solo dejó cicatrices en las familias de las víctimas, sino que también evidenció las enormes grietas del sistema judicial.
A 12 meses del crimen, no hay sentencia para los tres hombres detenidos y vinculados al caso. Y lo más triste es que, según los tiempos legales, podría no haberla hasta agosto de 2026.
“En prisión preventiva y sin sentencia”, resume Mónica, madre de una de las víctimas, quien desde el norte del país ha vivido este proceso con todo menos calma.
Y es que un oficio del Juzgado Penal Acusatorio y Oral de Tulancingo lo establece: los acusados están bajo prisión preventiva oficiosa desde el 11 de agosto de 2024 y el juicio no puede extenderse más allá de dos años. Pero eso no significa que no se pueda estirar… y vaya que lo ha hecho.
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¿En qué va el proceso?
Actualmente, el juicio está por entrar a una de sus fases clave: la audiencia de debate, donde ambas partes podrán presentar testigos y pruebas. Del lado de las víctimas, Mónica confirma que 32 personas, entre familiares, peritos y amigos, testificarán como víctimas indirectas.
Del otro lado, nada. Literal. Ni testigos, ni pruebas. Las que intentaron meter en la fase inicial, el juez las desechó. Así lo dice el oficio:
“Las demás partes no ofertaron medios de prueba para desahogar en la audiencia de debate”.
Un año de lucha, protesta y desgaste
Pero más allá del expediente judicial, hay una historia de resistencia. Mónica, originaria de Tijuana, dejó su vida, su trabajo y a sus otros hijos para venir a Tulancingo, protestar en el kiosco del Jardín La Floresta, y pedir justicia con una lona, una foto y una voz que no se calló.
“Ha sido muy duro, muy pesado, muy desgastante”, dice con voz entrecortada. “Si yo no hubiera ido, los delitos no se hubieran reclasificado como feminicidios. Gracias a la población de Hidalgo”.
Aunque las autoridades municipales le retiraron su lona, la presión funcionó: el caso fue reclasificado, el juicio avanzó, y hoy cuenta con el respaldo de la colectiva feminista Mujeres del Tule y de la Secretaría de las Mujeres del gobierno federal.
Mónica agradece el apoyo social y el acompañamiento legal, pero sigue esperando. Dice que regresará a Tulancingo en septiembre, para la siguiente audiencia, y probablemente tendrá que quedarse hasta que esto acabe.
“El agradecimiento me ha dado fuerza para seguir. Es duro, tuve que dejar a mis hijos. Pero tengo que volver a Tulancingo”, comenta vía telefónica.
“Lo más probable, me dice mi abogado, es que después de esa audiencia todo vaya más rápido”.
Por ahora, sigue resistiendo desde su ciudad natal, reuniendo recursos para continuar con el proceso legal más difícil de su vida. Y aunque su historia es prueba de valentía, también es reflejo de un sistema que camina lento. Muy lento.
“Yo solo quisiera que ya terminara todo esto”, concluye.
ENRIQUE GUTIÉRREZ

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