
El ataque armado en el bar La Resaka, donde seis personas murieron y ocho más resultaron lesionadas, detonó una respuesta inmediata del gobierno de Tula de Allende. El alcalde Cristhian Martínez reafirmó que el municipio mantiene control operativo y explicó que la agresión deriva de los recientes operativos contra grupos delictivos, lo que, según indicó, provocó reacciones directas en la zona.
A partir del incidente, la administración municipal aceleró decisiones que ya se analizaban internamente, entre ellas la revisión completa del reglamento que regula la operación de los centros nocturnos. Martínez aseguró que existen licencias antiguas que permiten horarios extendidos y giros mixtos que operan desde administraciones pasadas, por lo que presentará un nuevo proyecto al Cabildo con el fin de corregir ese marco irregular.
Refuerzan operativo con Guardia Nacional y Ejército
El alcalde detalló que, desde hace años, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad Pública estatal y la Policía Municipal mantienen presencia activa en Tula. Sin embargo, después del ataque del sábado, las corporaciones decidieron reforzar los operativos en el corredor Tula–Tepeji, con retenes, inspecciones a vehículos y verificaciones a motocicletas en puntos específicos. Además, señaló que en la mesa de seguridad realizada el fin de semana se acordó intensificar la presencia de fuerzas federales.
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Martínez insistió en que estos operativos buscan contener cualquier reacción violenta ligada a las acciones de los últimos meses, pues el municipio pretende sostener una estrategia de mayor presión sobre la actividad delictiva.
Policía insuficiente y tecnología en camino
Sobre la capacidad de la policía local, Martínez reconoció que la corporación solo cuenta con 200 elementos, aunque el municipio requiere cerca de 400. Pese al déficit, sostuvo que los agentes activos cumplen con certificaciones y control de confianza, procesos que representan una inversión cercana a 800 mil pesos.
El edil recordó que, como parte de los proyectos anunciados en su informe, Tula instalará un centro de comando y control equipado con cámaras de 360 grados, semáforos con cámaras inteligentes y torres con botones de pánico. En los próximos 15 días iniciará la colocación de las primeras torres y el centro de control, dentro de una inversión estimada entre 25 y 30 millones de pesos.
El ataque en La Resaka se suma a otros hechos violentos ocurridos en el municipio, por lo que el gobierno local promete ajustes normativos y coordinación permanente con los tres niveles de gobierno para contener este tipo de agresiones.
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