
En el corazón de Hidalgo, la riqueza cultural se manifiesta en cada rincón, desde las imponentes columnas de los Atlantes de Tula hasta la elegancia modernista del Reloj Monumental de Pachuca. Sin embargo, para muchos ciudadanos y visitantes no siempre es claro qué institución se encarga de vigilar, restaurar y proteger cada uno de estos tesoros.
La diferencia fundamental para distinguir las competencias del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) radica en el tiempo y el valor estético de las obras.
El INAH: Guardián de la historia y la arqueología
El Instituto Nacional de Antropología e Historia es el custodio de la memoria más antigua de la entidad. Su jurisdicción abarca todos los vestigios arqueológicos prehispánicos y los monumentos históricos construidos entre los siglos XVI y XIX.
En territorio hidalguense, el INAH tiene bajo su resguardo sitios emblemáticos como las zonas arqueológicas de Tula, Pañhú y Huapalcalco, así como los majestuosos conventos agustinos y franciscanos.
El INBAL: Protector del arte moderno y contemporáneo
Por su parte, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura se enfoca en la protección del patrimonio artístico producido a partir del siglo XX. A diferencia del INAH, el INBAL no protege edificios basándose solo en su antigüedad, sino en su relevancia estética, arquitectónica y su aportación a la cultura moderna.
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Un ejemplo icónico en el estado es el Reloj Monumental de Pachuca, el cual cuenta con una declaratoria de Monumento Artístico. Mientras que el INAH cuida el pasado virreinal y precolombino, el INBAL asegura que las expresiones de vanguardia se mantengan intactas.
Gestión del patrimonio en Hidalgo
Para quienes requieren realizar trámites, consultas sobre la conservación de edificios o denunciar daños al patrimonio en el estado, el Centro INAH Hidalgo tiene sus oficinas centrales en la ciudad de Pachuca. Se ubican en el emblemático Ex Convento de San Francisco, situado en la calle Casasola sin número, en la colonia Centro.
En el caso del INBAL, debido a su estructura centralizada, la mayoría de los trámites federales se gestionan desde la Ciudad de México. Sin embargo, en Hidalgo su presencia se siente a través de la colaboración estrecha con las autoridades estatales de cultura para la protección de inmuebles con valor artístico.
Es vital que propietarios de edificios antiguos identifiquen estas instituciones, pues la conservación de la identidad hidalguense depende de un trabajo coordinado entre la sociedad y estos guardianes de la historia y el arte nacional.
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