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La caída del AIFA: el fracaso que López Obrador juró que nunca ocurriría

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) nació como la obra de infraestructura con la que Andrés Manuel López Obrador intentó demostrar que él tenía razón y la comunidad aeronáutica nacional e internacional estaba equivocada por defender el NAIM.

Hoy, tres años después de su inauguración, Estados Unidos acaba de confirmar lo que los expertos dijeron desde el inicio: el AIFA nunca fue viable como aeropuerto internacional.

La cancelación total de rutas hacia territorio estadounidense por parte del Departamento de Transporte (DOT) no es una “medida unilateral” ni un atropello comercial: es la consecuencia directa de decisiones improvisadas, politizadas y técnicamente erróneas del gobierno mexicano entre 2022 y 2025.


Un aeropuerto construido para el discurso, no para la aviación

La administración de López Obrador promovió el AIFA como un símbolo político. Pero un aeropuerto no se construye con símbolos: se construye con estudios de mercado, análisis técnicos, logística, conectividad, proyección de demanda y respeto absoluto a los acuerdos bilaterales de aviación.

Aquí están los hechos incontrovertibles:

México no presentó el plan de recuperación requerido por el DOT

El propio Carlos Torres, especialista en aviación citado por EFE, lo confirma:
México justificó cambios en el AICM, pero nunca entregó un plan con fechas, rutas ni proyecciones reales, lo cual vuelve imposible que aerolíneas norteamericanas y mexicanas planifiquen temporadas completas.

El cierre del AICM a la carga fue una decisión unilateral que rompió el equilibrio operacional

El gobierno obligó a migrar carga al AIFA sin infraestructura suficiente y sin un corredor logístico que hiciera sentido para la industria. Esto generó retrasos, sobrecostos y caos en las cadenas de suministro.

La reasignación de slots fue arbitraria

El DOT lo menciona: México generó condiciones inequitativas para aerolíneas estadounidenses.
En aviación internacional, eso se castiga.

El AIFA nunca generó demanda natural internacional

Los volúmenes están documentados:
– en 2024 movió alrededor de 447 mil toneladas de carga (una cifra baja para un aeropuerto que pretende ser hub internacional)
– durante la primera mitad de 2025 movilizó 184 mil toneladas, sin una tendencia de crecimiento sostenido

En términos de pasajeros, los vuelos internacionales han sido escasos, irregulares, y altamente dependientes de decisiones gubernamentales, no de mercado.


Estados Unidos “castigó” a México

Esto no fue un berrinche del gobierno estadounidense.
Fue un movimiento técnico:

México violó el acuerdo bilateral de aviación.
Estados Unidos aplicó las reglas. Punto.

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El DOT retiró la inmunidad antimonopolio a aerolíneas mexicanas porque el gobierno mexicano creó un entorno operativo inestable.
Y en aviación, la inestabilidad es mortal.

La cancelación de rutas desde el AIFA es solo la consecuencia lógica de esa desconfianza.


El golpe político que López Obrador no podrá esconder

La narrativa oficial insistió durante años en que el AIFA sería el aeropuerto del futuro. Hoy, la realidad es imposible de maquillar:

• Estados Unidos cancela todas las rutas
• Las aerolíneas mexicanas pierden participación
• La carga se complica
• Las exportaciones se encarecen
• Miles de empleos están en riesgo
• La competitividad aérea del país retrocede

Es un fracaso estructural, no circunstancial.

Y lo más grave:
el AIFA no falló por culpa de aerolíneas o gobiernos extranjeros.
Falló porque nació de una decisión política, no de un análisis técnico
.


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