
¿Sabías que la industria de la moda contamina más que todos los aviones y barcos del mundo juntos? Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el fast fashion es el segundo mayor consumidor de agua y responsable del 10% de las emisiones globales de carbono. Sí, todo eso por andar comprando esa blusa “por si acaso” o ese vestido “para una ocasión especial” que nunca llegó.
Pero no todo está perdido. En Pachuca existe CIVBCLO, una tienda que está revolucionando la forma en la que consumimos ropa. Aquí tú pagas con tu ropa usada y sales con un outfit nuevo sin destruir el mundo en el intento.
¿Cómo funciona?
Llevas tus prendas limpias y en buen estado, el equipo de CIVBCLO las revisa con lupa y te da un “crédito” para que puedas cambiar por lo que te guste en tienda. Solo pagas una cuota de intercambio de $300 pesos. Hay quienes se llevan hasta cinco mil pesos en ropa semi-nueva para ellos. El secreto está en lo que traes.
Este espacio no es cualquier bazar: tiene más de 1,600 prendas en tienda física y otras 400 en línea. Encontrarás desde blusas básicas hasta piezas únicas, como vestidos bordados a mano, kimonos o prendas de diseñador. Aquí el estilo no se compra: se intercambia.
El alma detrás del proyecto
Carla Ileana Vera Barrón, fundadora de CIVBCLO, decidió dejar de comprar ropa nueva hace ocho años. Todo comenzó con un viaje a Estados Unidos, donde conoció el concepto de slow fashion y le cambió la vida (y el clóset).
Desde entonces, su empresa ha salvado más de 80,000 prendas del basurero, y su comunidad de clientes no para de crecer. Cada mes, unas 200 personas participan activamente en los intercambios. La mayoría lo hace por conciencia ambiental, aunque también hay quienes solo buscan darle variedad a su look sin gastar de más.
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Moda con propósito
“Esto no se trata solo de ahorrar dinero, se trata de dejar de comprar como zombies y comenzar a vestir con sentido. Hay demasiada ropa en el mundo y demasiadas personas endeudadas por cosas que no necesitan. Mejor encuentra la magia de rediseñar lo que ya tienes”, expresó la fundadora.
Además, Carla espera que la industria comience a ponerse las pilas: que eliminen los tintes tóxicos, paguen sueldos justos, que se frene la sobreproducción y que el marketing le baje a su ritmo de manipulación consumista.
Mientras las grandes marcas se ponen las pilas (o siguen dormidas), CIVBCLO ya está haciendo lo suyo y marcando la diferencia. Su propuesta es tan simple como poderosa: si te late la moda, también puedes echarle la mano al planeta. Solo necesitas cambiar el chip, dejar los prejuicios en el fondo del cajón y soltar esa manía de comprar por ansiedad, aburrimiento o “porque estaba en oferta”.
Así que si andas por Pachuca, échale un ojo a CIVBCLO (Ubicada en la calle Gral. Ignacio Mejía, Colonia Morelos). Capaz y sales con el outfit de tus sueños y una nueva forma de ver el consumo. Porque vestir bien no tiene que costarle al planeta… ni a tu cartera.
BERE GAMBOA
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