
Las librerías en Hidalgo, como muchas en el país, atraviesan un momento complejo frente a cambios en los hábitos de lectura y la competencia de gigantes digitales.
Desde Pachuca, un testimonio directo (Librero en Andanzas) revela los principales retos que deben sortear para mantenerse vigentes y conectadas con sus lectores.
Competencia digital y la confianza del consumidor
Uno de los desafíos más grandes para las librerías locales es competir con plataformas como Amazon y Mercado Libre, que ofrecen rapidez, variedad y un servicio confiable. Aunque las librerías intentan aprovechar las redes sociales para crear comunidades virtuales, compartir novedades y ofrecer libros especializados —como ediciones firmadas o primeras ediciones para coleccionistas—, el alcance y la confianza que tienen estas grandes plataformas resulta difícil de igualar.
Además, pese a los esfuerzos por contar con catálogos en línea, la preferencia del público por comprar en plataformas consolidadas representa un obstáculo constante.
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Mantener la relevancia local y fomentar la lectura
En Hidalgo, las librerías enfrentan el reto de conservar una relación cercana con el público local, especialmente en las ciudades, el cual se impulsa a través de eventos culturales periódicos y novedades constantes. Esto ayuda a que los lectores frecuentes regresen con entusiasmo; de lo contrario, la repetición puede alejarlos.
A nivel estatal, la promoción de la lectura tiene avances limitados. La participación en ferias del libro y eventos culturales varía, y aunque ha habido mayor impulso desde instancias culturales, la sensación es que falta una estrategia sólida y amplia por parte del gobierno para impulsar la lectura en todos los sectores.
Cambios en hábitos y coexistencia con lo digital
El impacto de la digitalización en los hábitos de lectura es evidente, pero no siempre negativo. Los lectores han adoptado formas diversas: algunos prefieren libros digitales, fragmentos rápidos, o contenido resumido, mientras que otros valoran el libro físico como medio para la reflexión y la experiencia de la lectura en silencio.
La convivencia entre libro impreso y digital se ve como un paradigma donde cada formato ofrece ventajas distintas, sin que uno reemplace al otro completamente.
El futuro de la lectura en Hidalgo
Aunque hay jóvenes lectores entusiastas, la demanda por ampliar y fortalecer el hábito de lectura sigue vigente. Los jóvenes, con acceso a múltiples fuentes culturales, desarrollan un criterio propio sobre lo que consumen, pero la labor de las librerías sigue siendo vital para ofrecer espacios de encuentro, descubrimiento y disfrute.
En resumen, las librerías en Hidalgo navegan entre la adaptación tecnológica y el arraigo cultural, enfrentando la competencia digital, la necesidad de innovar en su oferta y la urgencia de impulsar la lectura desde la comunidad. Su permanencia dependerá de encontrar un equilibrio entre estos factores y de la participación activa en el fomento cultural local.
BERE GAMBOA
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