HidalgoTecnología

La visión de Jon Black para descifrar el futuro

Tuvimos una entrevista con Jon Black, cofundador de Blackbot, sobre lo que deberíamos tener en cuenta frente al cambio tecnológico como humanidad.

En un entorno mediático saturado de datos inmediatos y diagnósticos importados del Norte Global, la búsqueda de respuestas con arraigo latinoamericano se ha vuelto una tarea indispensable. Guadalupe Ibarra, jefa de información y consultora de redes de la revista Subrayado Magazine, se coloca esta vez en el rol de reportera para explorar las entrañas de uno de los proyectos de investigación prospectiva más singulares de la región: los reportes Black Trends, desarrollados por la firma Blackbot bajo el liderazgo conceptual de Jon Black y Fernanda Rocha.

Entre pasillos universitarios y reflexiones sobre la suficiencia durante el foro Futura Capital Innovation Day por parte del Tecnológico de Monterrey Campus Hidalgo; el diálogo construye un perfil intelectual crítico pero esperanzador.

El valor de los datos artesanales

Entre el exceso de información y la proliferación de reportes corporativos, la recolección de datos corre el riesgo de volverse —por no decir que ya lo es— un proceso automatizado en el que el criterio humano es desplazado. En este primer bloque, se aborda la génesis de Black Trends y la diferencia fundamental entre el ruido superficial y las transformaciones culturales duraderas.

Guadalupe Ibarra: ¿Qué fue lo que los llevó a Fernanda Rocha y a ti a crear Black Trends y cuál era el objetivo inicial?

Jon Black: Cuando Fer y yo creamos Blackbot, nuestro punto focal absoluto era preservar la creatividad humana. Sabíamos que la creatividad se nutre de buena información y de datos bien estructurados que permitan resolver problemas o explorar lo desconocido. En ese momento, los únicos reportes disponibles eran internacionales, costaban miles de dólares, estaban hechos exclusivamente desde la perspectiva del Norte Global y no reflejaban a América Latina. Nos propusimos demostrar que podíamos entregar un documento con calidad de exportación, del que nos sintiéramos orgullosos, y entregarlo de manera completamente gratuita a quienes lo necesitaran.

G.I.: Las tendencias avanzan bastante rápido y la data es cada vez más grande, ¿Cómo hacen está documentación?

Jon Black: Es un trabajo sumamente artesanal. Inicia en las calles de las ciudades que visitamos, observando comportamientos emergentes que llamamos “señales”: pequeñas desviaciones del estatus quo que con el tiempo maduran en tendencias y finalmente transforman la cultura. A eso sumamos la lectura de revistas especializadas, libros, documentales, visitas a museos de arte contemporáneo y el análisis de creadores en YouTube que hacen un trabajo antropológico brillante sin saberlo. Aunque utilizamos herramientas tecnológicas y radares con IA para hacer scoping digital, la decisión final de cada dato que lleva nuestra firma es 100% humana.

G.I.: En los medios y el marketing suele confundirse constantemente qué es una tendencia y qué es una moda. ¿Cómo los diferencian ustedes?

Jon Black: La diferencia es abismal. Una tendencia es un comportamiento sostenido que evoluciona, madura y tiene la capacidad real de transformar la cultura. Una moda, en cambio, es un chispazo efímero y masivo; genera muchísimo ruido y visibilidad inmediata —algo que a la publicidad y a los medios les encanta para monetizar rápido—, pero al día siguiente se extingue sin haber dejado ningún valor duradero.

“Cuando Fer y yo creamos Blackbot, nuestro punto focal era preservar la creatividad humana a partir de buena información estructurada.”

TE PUEDE INTERESAR: Futura Capital Innovation Days: 5 cosas que si eres emprendedor debes considerar

“Inoflación” y la crisis de liderazgo en el mundo corporativo

La obsesión por la rentabilidad inmediata ha desvirtuado el concepto de innovación en las empresas. Jon Black desglosa cómo los gabinetes ejecutivos simulan transformaciones mientras delegan el pensamiento estratégico a herramientas automatizadas.

Guadalupe Ibarra: Muchas empresas corporativas hablan de “innovación” como una etiqueta de marketing, pero pocas transforman su estructura real. ¿Cuál es el error más costoso que cometen los corporativos al intentar innovar hoy en día?

Jon Black: El problema es que estamos nombrando mal las cosas. Lo que hacen la mayoría de los corporativos no es innovación, es “inoflación”. La inoflación consiste en fingir que estás haciendo innovación para inflar artificialmente el valor especulativo de la compañía y proyectar una imagen moderna ante el mercado. Los laboratorios de innovación están llenos de ideas brillantes y transformadoras, pero la alta dirección solo aprueba aquellos proyectos que generan dinero inmediato, descartando los cambios estructurales.

La visión de Jon Black para descifrar el futuro

G.I.: ¿Cómo se toman decisiones estratégicas de negocio cuando el ciclo de vida de las tecnologías es más corto que nunca?

Jon Black: La verdad es que están en pánico. Antes, cuando un director no entendía un tema, contrataba a un experto para que lo resolviera. Pero el entorno actual exige líderes que jueguen directamente con las herramientas y entiendan el nuevo lenguaje, y en lugar de hacer eso, muchos prefieren estar jugando golf o pádel. Quieren pagarle a la IA porque es un asistente complaciente que trabaja 24/7 y no cuestiona sus órdenes, en lugar de asumir el costo intelectual de aprender.

G.I.: Existe una desconexión evidente entre los directivos y las demandas de las nuevas generaciones. ¿A qué se debe este choque?

Jon Black: La gran mayoría de las empresas no tecnológicas están lideradas por personas mayores de 60 años que crecieron en la bonanza posterior a la Segunda Guerra Mundial, bajo una lógica de recursos ilimitados y crecimiento infinito. Hoy vivimos en un mundo de escasez y caos, pero sus comités directivos siguen exigiendo “más con menos” a costa del planeta y de la salud mental de la gente. Las nuevas generaciones están teniendo que limpiar los destrozos de esas decisiones, mientras los millennials quedamos atrapados en medio, intentando tomar un poder directivo que no nos ceden.

“Inoflación significa fingir que estás haciendo innovación para inflar artificialmente el valor especulativo de la compañía.”

Inteligencia Artificial, pereza cognitiva y la verdadera esencia humana

Ante el avance acelerado de los agentes autónomos de IA, la conversación gira hacia la biología, la filosofía y la urgente necesidad de reducir el ego de nuestra especie.

Guadalupe Ibarra: Con la llegada de agentes de IA capaces de trabajar de forma autónoma, ¿cuál es la última fortaleza humana que la tecnología no podrá replicar?

Jon Black: Durante años pensé que la respuesta era la creatividad, pero me he dado cuenta de que la creatividad ni siquiera es exclusiva de los humanos; está presente en toda la naturaleza, desde el reino fúngico hasta los ecosistemas más complejos. Si evaluáramos la creatividad humana frente a la del planeta, saldríamos reprobados porque somos destructivos. Lo que realmente tenemos pegado a la creatividad es la curiosidad. Nuestro gran error ha sido la arrogancia de creernos dueños del planeta. La IA nos está obligando a hacernos la pregunta más importante de nuestra historia: ¿quiénes somos y quiénes queremos ser?

G.I.: ¿Cuál es el mayor peligro de delegar nuestras tareas cognitivas a la tecnología?

Jon Black: El riesgo es biológico. Nuestro cerebro es un órgano diseñado para consumir la menor cantidad de energía posible. Cuando aparece una tecnología que procesa información y resuelve problemas por nosotros, el cerebro interpreta que puede ponerse de vacaciones. No es que nos volvamos tontos por usar IA, es una reacción biológica natural; pero debemos preguntarnos si realmente queremos ceder nuestra capacidad de juicio crítico y nuestro coeficiente intelectual a un algoritmo matemático.

El activismo de pantalla y las universidades como oasis de pensamiento

Frente a la parálisis social y el desencanto de la juventud, Jon Black propone abandonar las protestas de moda y aprovechar las aulas para diseñar alternativas que desplacen al viejo sistema.

Guadalupe Ibarra: ¿Consideras que los jóvenes de hoy se cuestionan lo suficiente o caen en formas de activismo pasivo?

Jon Black: Se cuestionan mucho más que mi generación, pero también son más inactivos en el terreno real. Hoy predomina un activismo de pantalla basado en modas, donde se piensa que “funar” a alguien en redes sociales equivale a hacer revolución. El activismo más profundo y consciente consiste en definir quién eres y cómo decides jugar en este sistema. Cuando tomas conciencia de las consecuencias de tus actos, empiezas a tomar decisiones radicales en tu vida diaria.

G.I.: Desde las aulas universitarias, ¿cómo pueden los jóvenes enfrentarse a estructuras obsoletas y provocar un cambio real?

Jon Black: La universidad es un oasis de pensamiento, un espacio privilegiado donde aún hay tiempo y recursos para explorar sin la presión inmediata del mercado. La estrategia no es salir a cerrar calles de forma tradicional, sino imitar lo que hicieron los grandes disruptores tecnológicos: crear cosas tan geniales y nuevas que vuelvan obsoleto al viejo modelo. Las aulas deben ser laboratorios donde se diseñe lo que va a reemplazar a las estructuras que hoy no nos gustan.

La visión de Jon Black para descifrar el futuro

La trampa de la exponencialidad y la era del “Amateur Profesional”

Para cerrar el diálogo, la entrevista profundiza en la redefinición del emprendimiento, el peligro de los inversionistas extractivos y el fin de los dogmas profesionales.

Guadalupe Ibarra: ¿Qué le hace falta al ecosistema de emprendimiento para pasar de las buenas ideas a la creación de impacto real sin perder la esencia?

Jon Black: El ecosistema cometió un error grave al sentar a la mesa a inversionistas extractivos cuyo único interés era el rendimiento financiero inmediato. Hoy ves a fundadores convertidos en esclavos de sus propios inversionistas, teniendo que desviar proyectos con causas increíbles solo para pagar expectativas de retorno. Hemos olvidado una palabra fundamental: suficiencia. Nos enseñaron que todo tiene que ser exponencial, cuando hay proyectos cuyo valor radica precisamente en no serlo y en resolver problemas comunitarios reales.

G.I.: En un mundo que cambia a diario, ¿sigue teniendo sentido buscar la figura del “experto”?

Jon Black: Se acabaron los expertos; los expertos ya no existen. La única forma de ser experto en algo es que ese conocimiento no haya cambiado en los últimos cien años, y hoy todo cambia constantemente. La postura más honesta y fértil que podemos adoptar ante la vida y los negocios es la de ser un “amateur profesional”: alguien con rigor metodológico, pero con la mente siempre abierta para aprender de cero todos los días.

“No sabemos el concepto de la palabra suficiencia […]. Se acabaron los expertos, no existen. La única manera de ser experto es que lo que dominas no haya cambiado en 100 años. Yo soy un amateur profesional, y si todos tuvieran esa genética, la humanidad avanzaría lindo y orgánicamente hacia otros escenarios.”

Cintillo Subrayado

Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button