
Entre hilos, bordados llenos de historia y manos maestras que transforman fibras en arte, la Secretaría de Cultura del Estado de Hidalgo impulsó la campaña #HidalgoNoRegatea para invitar a todas y todos a hacer conciencia: el talento y el tiempo de los artesanos no se negocian.
Esta iniciativa busca visibilizar y promover el uso de piezas elaboradas por artesanas y artesanos hidalguenses, cuyas creaciones no solo son bonitas, sino también portadoras de identidad, memoria y tradición. Porque cada prenda tejida, cada accesorio bordado, es una pequeña obra de arte que cuenta una historia.
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El regateo se acepta por pura necesidad
Romana Jaén Gaspar, artesana especializada en tejido de ixtle, conoce bien los estragos del regateo. En entrevista para Subrayado declaró que aunque hay personas que valoran su trabajo, entre ellos principalmente los extranjeros, confiesa que muchas veces debe bajar el precio solo por necesidad. Lo difícil, dice, es cuando quienes compran no dimensionan el esfuerzo que hay detrás de cada pieza: jornadas largas, materiales y técnicas heredadas.
Mientras tanto, desde Santiago de Anaya, la alcaldesa Danay Ángeles trabaja con más de 100 artesanos para fortalecer sus ventas sin que tengan que sacrificar precios.
Su estrategia incluye promoción en ferias nacionales, acompañamiento para el registro de marca, incluso una próxima plataforma de venta en línea y sobre todo los anima a que ellos mismos respeten y valoren su trabajo.
Además de impulsar el comercio justo, se están uniendo esfuerzos con la Secretaría de Economía y la Comisión Estatal de Pueblos Indígenas para que cada pieza pueda llevar su logotipo de “Hecho en México”.
Así que la próxima vez que veas una blusa bordada o unos aretes tejidos, no preguntes cuánto es lo menos… mejor pregunta cuánta historia hay detrás. Porque en Hidalgo, lo hecho a mano se respeta, se paga y se presume.
BERE GAMBOA
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