
Un día antes del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo cerró una jornada marcada por cifras que exigen atención urgente.
Tras la comparecencia del procurador Francisco Ángel Fernández Hasbun, la subprocuradora de delitos de género, Lorena Cano García, informó que este 2025 suma aproximadamente 5,230 carpetas iniciadas por violencia familiar.
La funcionaria explicó que en una parte importante de estos casos, las mujeres deciden detener el proceso. Muchas llegan a la Procuraduría después de un episodio crítico, pero regresan días después para solicitar que ya no continúen con la investigación.
El círculo de la violencia impulsa el desistimiento
Lorena Cano señaló que esta situación responde al propio círculo de la violencia, que presiona a las mujeres a regresar con sus agresores, minimizar los hechos o sentir culpa por denunciar.
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Ante ello, la Procuraduría mantiene el seguimiento de cada carpeta porque la violencia familiar constituye un delito de oficio.
Aunque la víctima solicite frenar el proceso, el Ministerio Público continúa con la integración y, de ser necesario, con la judicialización.
El objetivo consiste en evitar que la mujer vuelva al entorno que la pone en riesgo y garantizar que la investigación continúe hasta su resolución, sin permitir que la presión emocional o económica silencie el caso.
Lo que reflejan las cifras
Las 5,230 carpetas iniciadas por violencia familiar en lo que va de 2025 muestran que en Hidalgo la violencia contra las mujeres ocurre dentro de los hogares con una frecuencia alarmante.
Los desistimientos reiterados reflejan heridas más profundas: mujeres que viven en dinámicas de control, miedo, dependencia o manipulación que las obligan a retroceder cuando intentan buscar justicia.
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