El Tapatío, el bar con alma pachuqueña que no pasa de moda

En Pachuca, la historia no solo se lee en libros: también se vive en sus calles, en sus edificios y en esos lugares donde la gente se reúne para conversar, brindar y compartir. Uno de esos espacios es El Tapatío, un bar emblemático del centro de la ciudad que ha sabido cruzar generaciones sin perder su esencia.

Su infraestructura existe desde 1953 y, aunque originalmente se llamaba “La Tapatía”, con el paso del tiempo se transformó en un punto de referencia para quienes buscan tradición, buen ambiente y precios accesibles.

Fue en la década de los 90’s cuando Daniel Orta Castillo, hoy con 75 años, llegó casi de manera improvisada a este negocio.

En aquellos años, la clientela era fiel a la nostalgia: no les gustaba que se modificará nada en el espacio, sin embargo, los verdaderos cambios comenzaron cuando su hija, Daniela Fabiola Orta del Villar, tomó las riendas del lugar y empezó a darle una nueva vida sin borrar su identidad.

Las legendarias “hojitas” que marcaron época

Durante muchos años, El Tapatío fue famoso por una bebida que todavía se recuerda con cariño: las “hojitas”. Se trataba de un té caliente con ciruela pasa, canela y azúcar, que se podía pedir “normal” o “especial”. En ese entonces también funcionaba como pulcata, por lo que el pulque se vendía desde la mañana hasta la tarde.

Con el tiempo, algunos productos desaparecieron del mercado, y con ello también se fueron las famosas hojitas. Sin embargo, su recuerdo sigue siendo parte de la identidad del lugar.

Lo que lo hace especial

Hoy, en El Tapatío, prácticamente cualquier bebida que pidas se te prepara. Aunque la nostalgia se mantiene, la clientela actual se inclina más por las clásicas chavelas y las quemaditas, que ya son imperdibles del sitio.

Los precios son otro de sus grandes atractivos. Aquí se busca que todos puedan disfrutar sin vaciar la cartera: los costos van desde los $45 pesitos.

Aunque tradicionalmente se vende más bebida, en El Tapatío nunca falta algo rico para acompañar el trago. De entrada hay palomitas, cacahuates y botánita variada, ideales para ir abriendo apetito.

Los días viernes la música invade el espacio y el menú se pone más sabroso: puedes encontrar cóctel de camarón, camarones al mojo de ajo, caldo de camarón y hasta mojarras.

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Regularmente de 5 a 7 de la tarde hay música completamente en vivo, lo que le da un toque festivo y muy pachuqueño al lugar. El resto de la semana la diversión no se apaga, ya que cuentan con una rocola con más de 2,000 canciones, lista para que cada quien ponga el soundtrack de su tarde o noche.

El ambiente es uno de sus sellos: aquí conviven a gusto todo tipo de personas en un entorno tranquilo, limpio y familiar, donde se puede platicar, reír y pasarla bien sin prisas.

Un espacio que se renueva sin perder su esencia

Aunque la base del inmueble es antigua, El Tapatío se mantiene en constante mejora.
Las paredes se pintan con frecuencia, el mobiliario ya es nuevo, y el techo se vuelve un atractivo visual, pues suele decorarse con telas o sombrillas, dándole un aire distinto cada cierto tiempo.

Todo esto sin dejar de lado algo fundamental: la limpieza y el cuidado del espacio para que cada cliente se sienta cómodo.

Un punto de encuentro que sigue creciendo

Este bar es un negocio familiar que busca seguir prosperando como un espacio de convivencia sana, donde la tradición y la modernidad se encuentran en cada mesa.

Si te animas a visitarlo, lo encuentras en el centro de Pachuca, sobre la calle Nicolás Romero, con horario de lunes a sábado de 10:00 a.m. a 9:00 p.m., y domingos de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.

Porque en Pachuca hay historia que se cuenta… y también historia que se brinda.

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