
El Festival Internacional del Folklore cumple 27 años y, aunque nació en Tulancingo bajo la dirección del artista Alejandro Camacho, orgullosamente tulancinguense, este 2025 marcará un giro histórico: por primera vez, no habrá ningún evento en la ciudad que lo vio crecer.
Este encuentro cultural, que a lo largo de casi tres décadas ha reunido a más de 140 grupos de 90 países y convocado a un promedio de 40 mil asistentes por edición, llevará su magia a otros escenarios de Hidalgo.
Pachuca será sede de la inauguración el próximo 7 de octubre, con la presentación estelar de un grupo canadiense conformado por descendientes de ucranianos.
La fiesta multicultural también tendrá sedes en Epazoyucan, Tula, San Salvador —donde las propias comunidades de Santa María Amajac y Demacú se organizaron para recibir a las delegaciones—, así como en Tizayuca, que albergará la clausura.
Entre las novedades de esta edición destaca la llegada de Turquía y Serbia como países invitados, además del estado de Durango, que celebra 45 años al igual que la Compañía Magisterial de Tulancingo. En total, más de 200 bailarines nacionales e internacionales darán vida a un programa que este año reflexiona sobre la guerra y el poder de las artes como bálsamo para el corazón y el espíritu.
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Una ausencia que duele
Para Alejandro Camacho, fundador y organizador, la ausencia de Tulancingo en esta edición es un golpe emocional:
“Duele que no esté en Tulancingo, porque yo soy tulancinguense. Hemos formado públicos aquí, pero por primera vez no habrá festival en la ciudad. No hay mal que dure 100 años, y hay unos que nada más duran tres”, expresó.
El también promotor cultural explicó que, pese a insistir en varias ocasiones con las autoridades municipales, no se obtuvo el respaldo necesario.
“Nos acercamos a la presidencia con tres oficios, pero no hubo eco. Visitamos municipios de la región y tampoco hubo respuesta. Entiendo que tengan otras prioridades, pero también creo que la gente necesita espacios de recreación”.
Camacho detalló que el festival no representa un pago directo de los ayuntamientos para la organización del festival, ya que los pagos de hospedaje, alimentos y transporte se hacen de manera directa a proveedores.
Aunque la mudanza temporal deja sentimientos encontrados, el equipo detrás del festival ya trabaja en un proyecto para gestionar recursos federales y asegurar que la continuidad de esta fiesta cultural no dependa solo del apoyo municipal.
Mientras tanto, la invitación está abierta: la entrada a la inauguración en Pachuca tendrá un costo de 60 pesos.
ENRIQUE GUTIÉRREZ
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