
Si las paredes de los bares hablaran, las de El Nuevo Faro tendrían anécdotas para llenar varios libros de historia. Este rincón, que ha visto pasar generaciones de pachuqueños, no es solo un lugar para brindar, sino un testamento vivo de la identidad hidalguense que se resiste al olvido.
La historia de este espacio es un viaje al pasado de Pachuca que comenzó hace aproximadamente 80 años, según relata Don Pedro. En sus inicios, la dinámica era muy distinta; el edificio funcionaba simultáneamente como tortillería, tienda y cantina.
En aquellos tiempos, Don Gilberto Espinoza, el primer dueño, el menú se limitaba al expendio de pulque, aguardiente y cerveza. Aunque el nombre oficial siempre ha sido “El Nuevo Faro”, la clientela lo ha adoptado simplemente como “El Faro”.
Actualmente, el encargado es Don Pedro, un orgulloso nativo de la Huasteca que lleva 23 años custodiando este legado.
Las tradicionales “quemaditas”
Hoy en día, el pulque ha quedado en el pasado para dar paso a las bebidas tradicional. El producto estrella que todo visitante busca son las famosas “quemadas”, que se han ganado la fama de ser las mejores de la ciudad.
A diferencia de otros bares modernos, el cliente llega con el antojo claro y se deja envolver por el sonido de la rocola que acompaña a Don Pedro desde que tomó las riendas del negocio.
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Un público que evoluciona
La clientela ha tenido una transformación fascinante. En las décadas de gloria minera, el lugar era el punto de encuentro de mineros y trabajadores del mercado. Con el tiempo, el perfil se diversificó y hoy es común ver a catedráticos, profesionistas y turistas.
Un cambio radical es la presencia femenina; mientras antes era un espacio casi exclusivo de hombres, actualmente las mujeres visitan el lugar con total libertad. Don Pedro logró transformar el ambiente, priorizando la seguridad y la honestidad, cuidando a sus clientes como si fueran de su propia familia.
Un llamado a preservar los espacios tradicionales
Su mayor deseo es que estas cantinas y bares tradicionales se conserven porque son el sustento de muchas familias y parte del recurso histórico de Pachuca.
El Nuevo Faro sigue iluminando las tardes de la ciudad, recordándonos que la calidez de una buena charla y una bebida bien servida son tradiciones que no deben morir.
Si quieres darte una vuelta por este espacio, toma nota: abre de lunes a sábado de 12 del día a 12 de la noche, perfecto para una visita a cualquier hora. Y los domingos de 9 de la mañana a 3 de la tarde, ideal para empezar el día con buen plan. Lo encuentras sobre la calle Mariano Abasolo, así que ya sabes dónde llegar.
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