El barro que cuenta historias: 50 años de tradición en Pino Suárez

La familia de Araceli Concepción Mendoza Escalante convirtió el barro en identidad.

Desde hace más de 50 años, generación tras generación mantiene viva la tradición artesanal de la alfarería en la comunidad indígena de Pino Suárez.

Lo que comenzó con sus abuelos hoy sigue en manos de padres, hijos y nietos que moldean cada pieza con paciencia y creatividad.

El taller “Artesanías de Barro” no solo produce jarros, cazuelas o adornos; fabrica recuerdos de la tierra que respiran cultura y esfuerzo.

Aunque en la actualidad pocas personas de la comunidad elaboran este tipo de piezas, la familia continúa transmitiendo el conocimiento como un tesoro que no se puede perder.

El reto de ser artesano

El trabajo artesanal no es sencillo. Cada jarro, que puede costar entre 22 y 35 pesos, pasa por un largo proceso que depende del clima, la calidad de la arcilla y hasta la leña.

Las lluvias excesivas agrietan las piezas, el sol intenso las seca demasiado rápido y las jornadas de trabajo se extienden de 9 de la mañana a 8 de la noche.

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Las piezas pequeñas permiten producir de 20 a 60 al día, mientras que las grandes, que requieren varias etapas, apenas llegan a seis.

Todo comienza con la búsqueda de arcilla en “el cejón”, un espacio natural donde se excava hasta 30 centímetros de profundidad para encontrar la tierra adecuada.

A eso se suma la recolección de leña y la pintura con tierra roja, también natural.

Soñar con más difusión

Araceli señala que el mayor obstáculo es la falta de reconocimiento y apoyo. Muchas veces los consumidores prefieren piezas más baratas, hechas en moldes, sin valorar el esfuerzo detrás de un trabajo totalmente manual.

Además, la familia no cuenta con un local ni un taller equipado; venden directamente desde su casa y reparten la mercancía al día siguiente.

Para fortalecer el oficio, pide que las autoridades pongan los ojos en los pequeños talleres que mantienen vivas las raíces, porque ellos son quienes más necesitan impulso.

Mientras tanto, “Artesanías de Barro” seguirá demostrando que cada pieza hecha a mano no solo sirve, sino que guarda en sus formas la memoria de toda una comunidad.

BERE GAMBOA

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