
En Tulancingo no solo se produce… se firma identidad. Bajo esa lógica nace “Hecho en Tulancingo”, un distintivo que no es etiqueta, es declaración: aquí hay talento, calidad y ganas de competir en grande.
La apuesta es clara, poner en el mapa a las MIPYMES locales que, desde talleres, cocinas o fábricas familiares, llevan años haciendo las cosas bien… pero ahora con un sello que las respalde y las proyecte.
Detrás del distintivo hay algo más que reconocimiento: hay estrategia económica. La Dirección de Fomento Industrial busca que los productos locales no solo se vendan, sino que compitan, escalen y conquisten nuevos mercados.
Agroalimentos, textil, industria y artesanías entran al juego. Y el mensaje es directo: quien tenga calidad, propuesta e innovación, tiene espacio en esta vitrina que apunta a lo estatal y nacional.
El respaldo no es menor. El IMPI avala oficialmente este distintivo, lo que convierte a “Hecho en Tulancingo” en una herramienta real de posicionamiento.
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Y mientras el sello toma fuerza, los resultados ya empiezan a notarse. 23 marcas registradas entregadas recientemente marcan el ritmo de una ciudad que quiere crecer con orden y visión.
Gobierno municipal, estado y sector privado empujan juntos una misma idea: fortalecer la economía desde lo local, pero con mirada global. Tulancingo no solo quiere producir más… quiere producir mejor y que el mundo lo sepa.
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