
La huelga en el Nacional Monte de Piedad cumple más de tres meses sin solución y comienza a impactar de manera directa tanto a los trabajadores como a cientos de familias que, en este inicio de año, enfrentan la cuesta de enero, uno de los periodos de mayor demanda de empeños tras los gastos de las fiestas decembrinas y del Día de Reyes.
El conflicto se reconoció legalmente tras la votación nacional del 18 de noviembre de 2025, en la que mil 406 trabajadores se pronunciaron a favor de continuar con la huelga, mientras que más de 400 votaron en contra. Con ese resultado, el Tribunal Federal Laboral declaró el movimiento como legalmente existente, lo que dio sustento jurídico a la protesta sindical.
Dentro del proceso de votación, parte de los más de 400 sufragios en contra correspondieron a trabajadores que fueron beneficiados con plazas otorgadas de manera unilateral, las cuales, por antigüedad, no les correspondían, situación que también forma parte del conflicto interno.
Negociaciones estancadas y trabajadores sin ingresos
Desde el reconocimiento legal de la huelga, el comité ejecutivo nacional ha sostenido tres juntas de conciliación con la parte patronal; sin embargo, no ha logrado acuerdos debido a la negativa de la institución a reconocer violaciones a los contratos colectivos, de acuerdo con lo señalado por Fabiola Nava Vázquez, trabajadora del Nacional Monte de Piedad en la ciudad de Pachuca.
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La falta de avances ha prolongado el paro durante un periodo crítico para la base trabajadora, que cerró el año sin recibir salario. Ante esta situación, los empleados han subsistido gracias al apoyo económico de organizaciones sindicales hermanas, así como a la venta de distintos artículos para obtener ingresos temporales mientras la huelga continúa a nivel nacional.
Incertidumbre para usuarios en plena cuesta de enero
Nava Vázquez destacó que a tres meses del cierre de sucursales del Nacional Monte de Piedad, la huelga comienza a generar incertidumbre entre los usuarios, quienes continúan acudiendo a las instalaciones con la esperanza de encontrarlas abiertas y con dudas sobre el destino de sus prendas empeñadas.
Aunque la propia institución ha difundido mensajes para invitar a los clientes a liquidar sus préstamos, persiste la preocupación, ya que, aun al cubrir los adeudos, no existe claridad sobre la recuperación de las prendas debido a la suspensión de actividades.
El conflicto no sólo mantiene paralizadas las operaciones, también provoca un deterioro en la confianza ciudadana hacia una institución con larga tradición de apoyo social, cuyo panorama permanece incierto ante la ausencia de una fecha definida para la conclusión de la huelga.
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