
El comercio establecido en Pachuca atraviesa el periodo más complicado de los últimos 20 años. Así lo afirmó Ramiro Gutiérrez Barranco, presidente de Procentro Pachuca, al describir un escenario que combina estancamiento económico, caída sostenida en ventas, presión en rentas y una competencia cada vez más agresiva.
La recuperación tras la pandemia no se ha consolidado. Más del 10 al 12 por ciento de las unidades económicas de la ciudad desaparecieron en ese periodo. Muchos negocios cerraron de forma definitiva y todavía existen locales, bodegas, oficinas y consultorios vacíos, sobre todo en los segundos pisos del Centro Histórico. Aunque la actividad no luce trágica, tampoco refleja estabilidad.
El 2025 dejó cifras negativas. Abril y mayo registraron ventas bajas; septiembre y octubre resultaron especialmente complicados, y diciembre, que suele representar la mejor temporada del año, no alcanzó las expectativas de la mayoría. El arranque de 2026 profundizó el problema: enero se convirtió en el peor en 25 años y febrero mantiene la misma tendencia.
Mayoristas limitados y presión sobre pequeños comercios
En cuanto al comercio al por mayor, Gutiérrez Barranco explicó que Pachuca cuenta con pocas opciones. La cercanía con la Ciudad de México influye directamente, ya que ahí se concentra el mercado más grande del país. Muchos comerciantes prefieren surtirse en la capital o reciben mercancía desde otras partes del país, lo que limita el desarrollo de un mercado mayorista robusto en la ciudad.
El dirigente advirtió que los grandes comercios tienden a absorber mercado y dejan márgenes reducidos para los pequeños. Además, tras la pandemia, la lógica indicaba que las rentas bajarían por la alta disponibilidad de locales; sin embargo, nuevos competidores asiáticos ocuparon espacios estratégicos del Centro Histórico y sostuvieron precios elevados.
VER MÁS: Pachuca en acción: Así es el nuevo operativo “Transporte Seguro”
A pesar de ello reconoce que el mercado mayorista contribuye a que, para la ciudadanía que necesite mayor número de piezas no tenga que trasladarse hasta la Ciudad de México para surtirse, además de brindarles ventajas en cuanto a costos.
Competencia desleal y “canibalización” interna
Otro factor que presiona al comercio local es la entrada de productos chinos de muy bajo costo que compiten de manera directa con los negocios establecidos. Esta situación complica la permanencia de pequeños y medianos comerciantes.
No obstante, Gutiérrez Barranco observó un fenómeno reciente: muchos de estos nuevos establecimientos ofrecen prácticamente los mismos artículos, lo que genera una “canibalización” entre ellos mismos.
La saturación del mercado comenzó a provocar cierres dentro de ese mismo segmento, lo que refleja una competencia interna intensa. Aun así, el impacto sobre el comercio tradicional continúa siendo fuerte.
Compras en línea y regreso a lo presencial
Por otro lado, las compras por internet también modificaron el consumo tras la pandemia. Aunque representaron un golpe inicial para el comercio físico, el dirigente detectó un ajuste. Los altos costos de paquetería y las dificultades para realizar devoluciones provocaron que algunos consumidores regresen a las tiendas físicas, donde pueden revisar productos y hacer cambios sin complicaciones. Este factor agrega un poco más de esperanza para los locatarios que luchan por mantenerse a flote en un panorama poco alentador tan solo al arranque de este 2026.
Su presidente reconoce que la recuperación no ha llegado y que el entorno económico mantiene al sector en alerta. Pese a ello, apuesta por el optimismo y confía en que el comercio local encontrará la manera de adaptarse y resistir una de las etapas más complejas en décadas.
Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.
