De la fama al abandono: la cruda realidad detrás de Locomía
Como dijo Rubén Blades, “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida“. Luis Font, uno de los rostros icónicos de Locomía, pasó de brillar en los escenarios a pedir monedas en el metro de Madrid. Y sí, como lo lees: una familia mexicana lo rescató del abismo.
En una entrevista con Ventaneando, Font reveló los oscuros secretos detrás del éxito efímero: abusos, manipulación familiar, adicciones y una depresión que casi lo mata. ¿Dónde quedó la fortuna de Locomía? ¡Misteriosamente desaparecida!
“No existe más fondo”: La vida en las calles y la redención inesperada
Después de dejar el grupo en 1997, Font tocó fondo. “Viví en la calle, cantaba en el metro para comer… nadie me ayudó“, confesó.
Pero aquí viene el giro: una familia en Morelia lo acogió. Le dieron lo que su propia sangre le negó: humanidad. “Me reconstruí, me salvaron“, dijo. ¡Ironías de la vida! El que una vez fue ídolo, encontró su salvación lejos de los reflectores.
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Locomía: ¿Fenómeno cultural o farsa familiar?
Locomía fue un huracán de lentejuelas y excesos, pero detrás del espectáculo hubo manipulación, abusos y un hermano que, según Font, solo velaba por su interés. ¿Cuántas historias como esta siguen ocultas tras el glamour y los lujos de la fama?
Las cifras oficiales sobre el maltrato en el espectáculo son risibles (como siempre).
El renacer de Luis Font: ¿Un final feliz?
Hoy, Font vive en México, lejos de los escándalos y cerca de quienes le dieron una segunda oportunidad. A veces, la familia no es la de sangre, sino la que te tiende la mano cuando el mundo te da la espalda.
MIRELY I. ENRÍQUEZ
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