La batalla legal entre Grupo Lauman y Jesús Martínez

Después de meses en la sombra por los impagos y la pérdida de propiedades, Grupo Lauman reaparece, apuntando directo a Jesús Martínez y su Grupo Pachuca.
Pero, ¿qué hay detrás de esta demanda que parece más un golpe de desesperación que una acción legal sólida?
Todo comenzó cuando FOX Sports México, propiedad de Manuel Arroyo, no cumplió con los pagos a Pachuca y León, dejando vía libre a los equipos para negociar sus derechos con FOX Corporation (EE. UU.).
La deuda asciende a 100 millones de pesos, sumados a años de incumplimientos. Ante esto, Pachuca decidió desligarse de Grupo Lauman el 13 de junio de 2024 y vender sus derechos a la familia Murdoch, asegurando la transmisión de sus partidos por la plataforma Tubi.
Derecho de preferencia vs realidad financiera
Grupo Lauman ahora reclama que la cláusula de derecho de preferencia fue violada. Sin embargo, la realidad es que no podían pagar, así que el reclamo parece más una estrategia desesperada que una acción legítima.
Pachuca, al contar con el aval de un juez federal mediante amparo, continuó transmitiendo sus partidos sin problemas.
Orden de aprehensión y polémica judicial
El conflicto escaló cuando, pese a contar con amparos, Jesús Martínez no acudió a audiencias debido a compromisos internacionales.
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Esto llevó al juez César Augusto Mendoza Salazar a emitir una orden de aprehensión, en un episodio que muchos califican como polémico, sobre todo si se considera que este mismo juez mantuvo por dos años preso a Fidel Kuri Grajales.
Grupo Lauman: patadas de ahogado
Con la pérdida de derechos de transmisión de Liga MX, Premier League, MLB, Concachampions y Fórmula 1, Grupo Lauman parece estar lanzando patadas de ahogado.

Apuntar a Jesús Martínez buscando respeto por una cláusula mientras no han saldado sus deudas demuestra que el movimiento tiene más de estrategia mediática que de justicia real.
¿Quién debería pagar primero?
En esta guerra legal, queda claro que antes de exigir cumplimiento de contratos, primero hay que pagar lo que se debe.
Grupo Lauman exige respeto a reglas que ellos mismos han incumplido durante meses.
La lección es clara: la desesperación empresarial no puede convertirse en persecución judicial, y mucho menos, en un espectáculo mediático que pone a los equipos y aficionados en medio de un conflicto que podría haberse evitado.

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