
En el corazón de Pachuca, una obra efímera levantó la voz de quienes no pueden hacerlo. Con pintura roja y figuras de jaguares, tlacuaches, serpientes y venados, una instalación artística convirtió el espacio público en un llamado urgente: cuidar a los animales que están al borde de desaparecer en Hidalgo y en el mundo.
La artista visual, Lorena Orozco Quiyono, en colaboración con el biólogo y activista, Jonatan Jon Morales García y el fotógrafo Hazel Rocha Calderón, construyeron esta pieza como un grito visual que obliga a detenerse, leer y reflexionar. Al final, como gesto simbólico, se regalaron las plantas usadas en la intervención al público, un recordatorio de que todavía hay esperanza si se siembra conciencia.
Jonatan, biólogo y presidente de Biofutura A.C., recalcó que el arte también puede ser una herramienta para denunciar. Desde su experiencia, asegura que muchos proyectos gubernamentales ignoran por completo la protección de animales en peligro de extinción. “Los animalitos están gritando auxilio”, afirma, al explicar que la falta de educación ambiental, de programas de difusión y de políticas públicas efectivas ha dejado a estas especies a su suerte.
TE PUEDE INTERESAR: Continúa peligro en la “Bajada de la Muerte” de Tulancingo
En Pachuca, incluso la tuza está desapareciendo, como si la identidad del municipio se borrará junto con la naturaleza. La propuesta es clara: más áreas naturales protegidas, mejor educación ambiental, y una verdadera planeación territorial que permita coexistir con la vida silvestre.
El biólogo comenta que no se trata solo de grandes acciones. Desde reubicar a una araña hasta alzar la voz ante las autoridades, cada gesto cuenta.
“Un pueblo marginado es un pueblo que ha deforestado todo”, reafirmó con su mensaje. La instalación terminó, pero la urgencia se quedó. Y los animales siguen esperando que alguien escuche su grito.
BERE GAMBOA
Si quieres enterarte de más, síguenos en Facebook, YouTube o bien en TikTok.