¿Quién es Arch Manning y por qué es la sensación del momento?

Cuando llevas el nombre Manning bordado en el jersey, no solo te piden lanzar pases, te exigen escribir historia. Archie, Peyton y Eli lo hicieron a su modo: uno fue pionero, otro se volvió un cirujano del emparrillado y el menor, el más frío en los momentos grandes. Ahora llega Arch Manning, el heredero del linaje, y sus números ya empiezan a sonar como los de sus tíos… o incluso mejores.
Un inicio con ADN de campeón
En su primer año como titular con los Texas Longhorns, Arch suma 1,623 yardas aéreas, 19 touchdowns y solo 5 intercepciones.
Su porcentaje de pases completos (63.9%) y su índice de pasador (158.1) no mienten: el tipo tiene el control.

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Contra Sam Houston lanzó 309 yardas y 3 touchdowns en una paliza 55-0 que más que victoria, fue un aviso al futuro. Ante Michigan y Colorado State, no se achicó bajo presión y mostró esa calma que parece venir de familia.
Los tíos: Peyton y Eli
Peyton Manning empezó con un papel secundario, viendo desde la banca a los mayores. Cuando por fin entró, mostró chispazos de genio: 1,141 yardas, 11 touchdowns y 6 intercepciones en su primer año.

No era el más rápido ni el más fuerte, pero ya pensaba dos jugadas por delante.
Eli, en cambio, fue fuego puro desde su debut. En 2001 completó 20 de 23 pases, 271 yardas y 5 touchdowns, y cerró su año con 2,948 yardas y 31 touchdowns. El tipo nació para los reflectores.

Arch, por su parte, no está copiando el libreto de nadie. Ni la paciencia metódica de Peyton ni la explosión de Eli: lo suyo es equilibrio, constancia y eficacia. Y eso, en un novato, vale oro.
El apellido pesa
A diferencia de muchos “herederos”, Arch no vive de los fantasmas de sus tíos, los honra compitiendo. Se nota en cómo administra el balón, cómo responde en los momentos clave y cómo no necesita gritar para imponer respeto. El chico no quiere ser el nuevo Manning; quiere ser el primero Arch.
Y aunque seis juegos no definen una carrera, los indicios son claros: el talento está, el temple también y el legado… ya se está escribiendo.

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